Refuerzan seguridad en liceos a través de red con otros centros
Matías Rótulo
El Consejo de Educación Secundaria (CES) y el Ministerio del Interior (MI) diseñaron un plan de seguridad para llevar a cabo dentro y fuera de los liceos. Fenapes pide más personal para prevenir incidentes, y el gremio de estudiantes no comparte que se realicen controles en las puertas.
Antecedentes
El proyecto que involucra a casi medio millar de policías, comenzó a realizarse de forma experimental desde el año pasado en el Prado, y se extenderá, paulatinamente, al resto de las zonas, este año.
El plan contempla las necesidades de seguridad de los centros liceales, de educación técnica (ex UTU) y escuelas que comparten una misma zona de influencia. «Se trata de un plan que nos permite trabajar en aquellas zonas donde se encuentran varios centros de estudios a la vez», explicó el director de Programas Especiales del MI, Robert Parrado. Estos centros, además de estar cubiertos con los guardias del servicio 222, permitirán «un trabajo coordinado con la comisaría de la zona», señaló. Lo harán por medio de una patrulla especialmente dedicada a la cobertura de la zona de los centros de estudios, a 500 metros a la redonda. Asimismo Parrado añadió que deben «informar a los vecinos y hacerles entender que es beneficioso que tengan un centro liceal en su zona, para lograr que nos ayuden a cuidar a los alumnos y a los docentes».
«Ahora estamos informando, a la población de los alrededores de los liceos, sobre el plan de seguridad, para que la gente colabore con él», destacó el jerarca.
Intercambio
La experiencia en seguridad se extenderá, en primera instancia, a Ciudad del Plata (ex Rincón de la Bolsa), mientras se realiza un censo en los liceos de Montevideo para evaluar su infraestructura edilicia y calidad de seguridad. El proyecto incluye la capacitación de los oficiales que trabajarán en el servicio 222, para que entre otras cosas sepan tratar con los jóvenes. «Hacemos un intercambio de conocimientos con el CES, capacitando a los agentes que cumplen con el servicio 222 para que conozcan las necesidades de seguridad de la zona, del liceo, y que puedan tomar ciertas prevenciones», dijo Parrado. Para escoger al personal policial, el MI está realizando una evaluación de aquellos policías que trabajarán en los centros de estudio. «Deberán conocer el organigrama de la educación, cómo funciona el liceo, y a su vez, sacaremos su perfil, para saber si puede trabajar en un centro educativo, ya que buscamos que el policía se compenetre con la vida educativa y que además sepa escuchar», indicó el jerarca.
Quejas
Sin dudas, los principales beneficiarios del plan de seguridad son los estudiantes y docentes. Tal vez, los más vulnerables a sufrir daños, y también críticas, son los jóvenes. La inseguridad en algunos liceos fue motivo de preocupación durante el año pasado, cuando se registraron hechos que afectaron la tranquilidad de los estudiantes, docentes y vecinos, a causa del accionar de personas que, en su gran mayoría, eran ajenas a los centros de estudio.
Para Bruno Leytón, de la Coordinadora de Estudiantes de la Enseñanza Secundaria (CEEM), «la inseguridad no se va a ir del liceo porque se pongan más policías». Leytón denunció que el año pasado, en el Instituto Batlle y Ordóñez (IBO), donde se realizó el plan piloto, junto con dos centros que están ubicados en la misma manzana, «varios compañeros se quejaron porque la policía aprovechaba para revisar a los alumnos, acusarlos de ser sospechosos de robo y no dejarlos entrar a estudiar». Leytón no desestimo que ésta «sea una forma de cohibir el trabajo sindical de los estudiantes». Robert Parrado dijo que desde el MI están «intentando desterrar la idea de que el joven es un punto de conflicto», así como que «el policía es el enemigo». Por otra parte, dentro de los reclamos que realiza la Federación Nacional de Profesores de Secundaría (Fenapes) sobre la «falta de preparación para comenzar el año lectivo», también está la «falta de información sobre lo que será el plan de seguridad para este año», dijo el dirigente Aníbal Merino. «Necesitamos más funcionarios en los liceos, conserjes y porteros», reclamó. Desde el CES se informó a La República que fueron agregados 50 conserjes y que se cubrió la vacante de adscriptos, logrando que trabaje uno cada cuatro grupos.
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