"Un egresado privado, cumpliendo con el nivel académico, podrá ser rector"
Arocena propuso también que se cambien los requisitos para ser rector de la Udelar. Dijo que si un profesor titulado, aunque sea de una institución del exterior o privada, completa los requerimientos exigidos y posee un título reconocido por la Udelar, «podría perfectamente ser rector». Para ello, debe prosperar su propuesta.
Ley Orgánica
¿La Ley Orgánica de la Udelar requiere una modificación porque está obsoleta?
De ninguna manera. Nosotros hablamos de una actualización de la Ley Orgánica porque entendemos que sus principios tienen plena vigencia, aunque pasó medio siglo de haberse aprobado. La Ley Orgánica, por otra parte, tiene la necesidad de actualizar sus instrumentos de orden. Esta importante Ley para todos los universitarios fue pensada mucho antes de 1958, cuando se concretó su aprobación.
Dicen los historiadores de la Universidad que el Estatuto Universitario del año 1935, votado por la Asamblea del Claustro, convocada cuando la dictadura de Terra, quería avasallar la autonomía universitaria. Es el principal antecedente de la Ley Orgánica. Allí la Universidad tenía 4.800 estudiantes y hoy esta gran institución tiene más de 80 mil alumnos. Si queremos mantener la democracia lo cual es la prioridad que tenemos todos los universitarios con la participación de los órdenes, tenemos que buscar soluciones acordes al siglo XXI, cuando el mundo exige que se generalice la educación avanzada.
Nadie pensaba en el año 1935, 1958 o en 1965, que era un objetivo viable generalizar la enseñanza avanzada y permanente a la mayoría de la población. Hoy nos lo planteamos como una gran meta para el país, que no sólo debe cumplir la Universidad. Es por eso, desde mi convicción personal, que hay que actualizar los elementos.
En el documento que fue redactado por usted se propone la incorporación de los funcionarios en el gobierno de la institución. ¿De qué forma se podrá instrumentar este aspecto?
El 2008 es, sin dudas, el año en el cual decimos que la Udelar debe avanzar con toda la sociedad para actualizar la Ley Orgánica. En ese marco, que es a la vez de gran ambición en cuanto al proyecto, yo creo que es necesario buscar caminos para que, paso a paso, se amplíe la participación de todos los actores, e incluimos a los funcionarios.
Déjeme subrayar que la participación de los funcionarios es algo que llevan adelante varias universidades del mundo. Esto tiene que ver con la concepción de la participación cogobernada de la gestión. Aquellos que comparten varias tareas en la institución tienen el derecho de participar en las decisiones que los involucran. Asimismo, tienen el potencial de poder colaborar en todas las tareas.
La idea que tenemos en definitiva es buscar los caminos para ampliar la participación de los funcionarios, lo cual no es un problema sencillo de solucionar porque la Constitución de la República, en su artículo 203, dispone que el gobierno de la Udelar «será elegido por docentes, estudiantes y egresados». Por consiguiente, aquí hay un texto constitucional que debe ser respetado y ese problema hay que resolverlo ajustado a derecho. Entonces, ajustándonos a lo que dice la Carta Magna, debemos buscar la solución a este tema, para poder ir incorporando al gobierno a los funcionarios.
¿Se pensó o se piensa en promover una reforma constitucional por este tema?
No, para nada. Además entendemos que un gobierno no se decreta, se construye. La incorporación de los funcionarios al gobierno tiene que darse a través de una experiencia que enseñe a la institución y que enseñe a los participantes del cogobierno. Si miramos la historia, los estudiantes accedieron al gobierno en la Ley Orgánica de 1958, pero desde el año 1908 ya había diversas maneras indirectas para la participación estudiantil. A partir de este proceso, los estudiantes fueron aprendiendo y la institución fue jerarquizando el papel de los estudiantes en el cogobierno, por lo que hay que pensar así el proceso de participación de los funcionarios.
¿Cómo se irá dando esa participación?
Insisto en que la incorporación deberá ser progresiva. Los egresados, a quienes preferimos llamar graduados porque nadie egresa, ya que la idea es que sigan vinculados con la institución, así como los docentes y los estudiantes son esenciales para el funcionamiento de la Udelar desde el conocimiento y el aporte académico. Los funcionarios también cumplen su función, y son muy importantes para que docentes, egresados y estudiantes trabajen en sus investigaciones, en la transmisión de conocimiento, o en el trabajo diario.
En una institución moderna, los que aquí llamamos «funcionarios no docentes», aunque deben ser llamados por lo que son y no por lo que no son, tienen que ser pensados como funcionarios técnicos. Es decir que son técnicos en administración, técnicos en armado de laboratorio y en todas aquellas funciones que cumplen en la Udelar.
Apresurando procesos
Usted propone una serie de reformas a corto y largo plazo dentro de la institución. ¿La reforma de la Ley Orgánica acelerará estos procesos?
– Apuntamos a eso. En el documento dice textualmente que se propone «afirmar una Universidad integrada, democrática y activa, cuyos procesos de decisión y ejecución combinen de manera ágil y eficiente la unidad de acción de toda la institución con la participación amplia y la democracia de base». Mi convicción es que democracia y rapidez en la ejecución no son, como suele plantearse, dos aspectos que se contrapongan. Si usted está en una institución donde los procesos son lentísimos ¿le dan ganas de participar? Si usted descubre una institución donde se consulta a todo el mundo y que tiene organismos ágiles y eficientes de toma de decisión, eso lo atraerá a participar. Nuestro proyecto de Ley Orgánica apunta a mejorar la dinámica de la toma de decisiones. Queremos permitir que los directamente involucrados tengan una cuota mayor de autogestión.
¿Eso significa darles más control a los actores universitarios?
Para nosotros, los servicios fundamentales son las facultades. Pero no son las únicas, también están los centros regionales que pueden tener una envergadura similar a una facultad. Queremos que se forme una concepción más rica del servicio académico. Esto va a permitir que aquellos temas que hemos tenido pendientes durante muchos años sean tratados con un marco legal más propicio. Además proponemos, en el marco de una nueva Ley, que la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la Udelar copatrocinen la creación de nuevas instituciones educativas. ¿Cómo se hará y cuándo se hará? Dependerá de cada caso, pero debemos tener un marco legal más flexible que nos permita llegar a eso.
¿Se propicia también la incorporación de aquellas facultades que hoy tienen voz, pero no tienen voto en el Consejo Directivo Central (CDC)?
Dentro de lo que estamos proponiendo al colectivo universitario, no tenemos ninguna duda de que debe ser así. Es inaceptable que algunas facultades tengan voto y otras no. Proponemos pensar una definición del servicio académico más amplia, con la idea de que todos los servicios lleguen a tener un nivel de desarrollo suficiente, y tengan su representación en el CDC. Esta representación puede ser directa, o también puede llegar a ser indirecta, por ejemplo en el caso de los centros regionales. Estos podrían designar un representante en el CDC. Creo que una cuestión de igualdad, y que mejora el clima de trabajo en cualquier organismo democrático y de decisión que todos sus integrantes estén en igualdad de condiciones. Pero si pensamos en la incorporación de nuevos centros, estamos pensando en un CDC que se amplíe, po
r eso mismo estamos promoviendo, a partir de la experiencia del Consejo Ejecutivo Delegado (CED), donde se creó un consejo consultivo, poder orientar al CDC, que debe tomar las grandes decisiones.
Cuando se va a crear una nueva facultad uno siempre se pregunta «tendremos ya la masa crítica», y entramos siempre en una suerte de círculo vicioso: «no creamos la facultad porque no tenemos la masa crítica, y no creamos la masa crítica porque no tenemos el marco institucional». Sugerimos entonces la idea la de crear un «Servicio Académico Experimental», al cual se le da un estatuto experimental y a medida que avanza se irá transformando en un servicio académico. Esto sucederá una vez que tenga la cantidad suficiente de docentes de alto nivel, investigadores, estudiantes, tareas de extensión, cursos de grado, posgrados, etcétera.
Elección del rector
Se cambian los requisitos para la elección del rector y se propone que para acceder al cargo se necesita «título reconocido por la Universidad de la República»…
-Actualmente, para ser rector de la Udelar se necesita ser ciudadano natural o legal en ejercicio, poseer título expedido por la Udelar y ser o haber sido profesor titulado de la institución. La ciudadanía natural o legal nos parece un requisito razonable, ya que si alguien ha venido al país, ha trabajado y estudiado aquí perfectamente puede acceder a dirigir la institución, y en ese sentido no proponemos ninguna modificación.
Actualmente podría ser rector alguien que fuera docente muy poco tiempo y egresado hace muchos años, y yo creo que el rector debe estar consustanciado con la vida de la institución. Aclaro que no sugiero que esté dedicado 40 años, pero sí sugerimos que tenga cinco años como profesor titular y un total de 10 años como docente de la Udelar. También proponemos una modificación que dice que no necesariamente el rector deba tener título expedido por la Udelar. ¿Por qué si una persona estudió en el exterior o en un lugar donde quería hacer una carrera que la Udelar no ofrece, o por cualquier otro motivo, como en mi caso, que tuve que ir al exilio, no puede ser rector? La condición que ponemos es que ese título universitario deba ser reconocido académicamente por la Udelar. Hay decenas de muy destacados universitarios que tienen títulos expedidos por otras instituciones. Yo no digo cualquier título: yo digo que debe ser un título que sea reconocido por esta institución, por lo que debemos establecer los mecanismos para que se garantice dicho nivel académico.
¿Entonces un egresado de una universidad privada puede ser rector?
En lo que tiene que ver con el título, desde mi punto de vista, lo que tiene que garantizarse es el nivel académico.
¿A pesar de provenir de una universidad privada?
Si el egresado es de una universidad privada del Uruguay o el exterior, que el nivel académico exigido garantice que podrá ser rector. Lo que se pide es, como ya dije, nivel académico. Además se exige que esté consustanciado con la vida la Udelar, es decir que haya ejercido por un tiempo importante la docencia en la institución.
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