Calendiario
MIERCOLES 20 DE FEBRERO
1976.
– La música uruguaya era contestataria y todos sus máximos ejecutores habían aprendido a cantar en escuelas comunistas y en sus letras integraban apelaciones destructoras, malvadas, corruptas, terroristas que hacían temblar al incauto oyente y le alejaba de la realidad oriental, solo cargada de honestidad, solidaridad y buenos dictadores.
Ningún comunicador radial se atrevía transmitir en sus programas canciones de Alfredo Zitarrosa, de Los olimareños, de Numa Moraes, de Daniel Viglietti y de José Carbajal, «El sabalero». Y de tantos otros que esperaban algún peso de un recital y el recital les era prohibido minutos antes de comenzar.
Hay que precisar que hubo excepciones. Porque los escuchas de la dictadura no comprendían las palabras o los contenidos. Pero este día se llegó al colmo. Se prohibieron canciones de «El Mago», de Carlos Gardel.
Era cierto que cada día cantaba mejor y por ello lo que decía a 40 años de su muerte, era muy peligroso. El tango «Acquaforte» fue objeto del silencio. Era una letra escandalosa, pecaminosa, terrorista si se quiere. La voz nos contaba la historia de un pobre fulano que extrañaba su cabaret, aquel donde en la medianoche había muchas mujeres, flores y champán en la eterna y triste fiesta de los que viven al ritmo de un gotán. Sucede que en una parte habla de un viejo verde (¿habrían creído que era por el color de sus uniformes?) que gasta su dinero emborrachando a Lulú y le había negado ese mismo día un aumento a un pobre obrero que había cometido la atrocidad de pedirle más plata o un pedazo de pan y que terminaba diciendo «¡ Que triste es todo esto, quisiera llorar!» . Y era para llorar, claro que sí.
Si Gardel caía bajo la guadaña de los catoncitos hubo tangos que nunca se transmitían, como películas que nunca se estrenaron u obras de teatro que no vieron nuestras tablas, y hasta se llegó, ya no recordamos el tiempo, a censurar una tira de dibujos animados publicada por un diario, aquella de «El Fantasma» podemos equivocarnos, quizás fue «Mandrake» por la torpeza grande de querer unirse bajo un mismo techo con su compañera, vivir en concubinato, pobre imagen del sacrosanto matrimonio que debía salvarnos a los orientales, porque ellos, los militares no tenían gays en sus tropas (de mentirosos siempre estuvo lleno el mundo)
Las dudas enormes, carcomieron a los caza-tabúes con cada tango de Gardel porque sus fanáticos podían envenenar sus almas con «El día que me quieras» cuando recitaba: » El día que me quieras// no habrá más que armonías,//será clara la aurora// y alegre el manantial,// traerá quieta la brisa// rumor de melodías // y nos darán las fuentes// su canto de cristal». Piense si no habría intención fulera en eso de esperar a que los quisieran y además hablar de rumor de melodías cuando ya todos estaban acostumbrados a las machaconas marchitas de los comunicados.
Los soldaditos de plomo, esto es repetición, en sus mañanas cuarteleras entonarían en coros desafinados aquel «Rosa de Otoño» que decía: «/ Tu eres la vida , la vida dulce//
llena de encanto y lucidez, //tu me sostienes y me conduces // hacia la cumbre de tu altivez».
FELIZ DIARIO
1948. – Nace Mabel Moraña, profesora de literatura y filosofía, ensayista residente en Estados Unidos. Su obra se centra en la literatura iberoamericana y sus imaginarios culturales.
1959. – Nace Enrique Roig, contador, ex vice y luego presidente del Banco de Seguros del Estado, en la anterior administración. También fue presidente interino de Iname y del BPS. En política dentro del Partido Colorado, quincismo.
1959.– Nace Daniel Radio, jinglero, carnavalero, por años vinculado a la murga «La justa» .
1962.- Nace Julio Mendoza, conocido como «Cañoncito», compositor de temas infantiles y de obras de teatro también para niños.
LO PIENSO, LO DIGO
» Nada tan peligroso como una idea amplia en cerebros estrechos». Hippolyte Taine.
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