CARNAVAL DE ANTAÑO
Así fue la época de oro del viejo Carnaval, más de 100 tablados populares y gratuitos en todos los barrios montevideanos. Cuando aquella Nueva Milonga tenía los libretos pícaros y chispeantes de Coco D’Andraya y de Homero Martínez más conocido por Abraham-Visto.
Pastrana conseguía el respaldo de comerciantes carnavaleros como Hernández y Gimer propietarios de La Catedral de los Muebles de Goes. Y nunca le faltó al inolvidable Tito el apoyo del Bar Hércules de la Unión que desde la esquina de 8 de Octubre y Comercio daba cátedra de mostrador, billares y buenas copas.
Por esa seguidilla de tablados de la calle Hocquart y La Comercial también anduvo la que fue quizás la última gran troupe. Se llamó «Todo a Viejo Verde» y representó el fin de una tradición que había comenzado allá por fines de los años 20 con las míticas «La Oxford» y «Un real al 69″. Esta última gran troupe tuvo la dirección de Jorge Vellozo y tenía como animador al gran Andrés Morales, el popular Semillita y tenía dos tenores de lujo como Alberto Cobelo y Omar Berruti. Temas mexicanos, tangos y valses se representaban en los espectaculares «cuadros» de esa troupe que tomó el nombre de un gran caballo de Maroñas llamado Viejo Verde. Con esa troupe se cerró allá por fines del 40 una brillante tradición de magia carnavalera que tuvo estrellas deslumbrantes como el gran tenor José Soler. Cuando las troupes comenzaron a declinar por los enormes costos de producción y algunas trabas que ponía el Sodre para que sus artistas no salieran en Carnaval, otros géneros trataron de ocupar su lugar.
Surgieron las llamadas «Revistas Humorísticas y Cuadros Internacionales» como la recordada Embajada del Buen Humor. Entre sus directores también apareció el nombre del Tito Pastrana mucho antes que se dedicara a su pasión por las murgas. Compartieron la dirección de esa revista musical el señor Angel Hueca, el letrista Ernesto Viegas y su entrañable animador y glosador José Ortiz.
El Macho Lungo después de haber descubierto a la bellísima Marta Gularte, recorría los tablados de La Comercial con su revista llamada Las Follies Marcianas. Tenía un cuerpo de baile de hermosas mujeres que hacía mover a los vecinos muy nerviosos en sus banquitos y las esposas a los pellizcones con sus maridos que estaban como hipnotizados. En ese conjunto también se lució el animador José Ortiz. El Macho Lungo ponía en su revista muchos candombes, carnavalitos, alegres jotas españolas y cubanísimas guarachas.
Los parroquianos del bar El Buzón salían corriendo a la esquina cuando llegaban Los Negros Melódicos, una de las tantas creaciones del Lito, Carmelo Imperio. Acompañados de acordeones cantaban como los dioses con el tenor Venturiello a la cabeza y nadie puede olvidar cuando recrearon el tema de Gene Kelly con el pícaro título de «Cantando bajo la sombrilla». Tenían al gran maestro musical, el señor Courau que realizaba hermosos arreglos para esos grandes Negros Melódicos.
Y en una línea similar también hacían capote en aquellos tablados de Hocquart, los míticos Fígaros Armónicos. Interpretaban fox trot y bellas melodías con al dirección musical de Ricardo Riera. Además los Fígaros Armónicos eran locatarios en La Comercial pues ensayaban en la calle Nueva Palmira y los vecinos los apoyaban con gran cariño. Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE.
Compartí tu opinión con toda la comunidad