Gabinete
Vamo’ hablá del cambio de taburete dijo Ruedita.
Gabinete, naranja mecánica oxidada saltó el Chiquito Otegui.
Además, a eso ya le dimos de punta… apuntó Epifanio.
Sí, pero la’ circunstancia’ son otra’ insistió Ruedita, haciendo pucheritos. No lloraba; era una mezcla de un pedo celestial con renovados problemas neurológicos.
Bue’…, dale aceptó el Chiquito, que recordó lo que chupaba Ruedita y consideró que valía la pena dejarlo hablar, con tal de que pidiera otra. Y la pagara.
Pa’ mí en lugar de Gargano hay que poné al Alfredito Echechuri… Ruedita sorprendió a la concurrencia.
Etchegaray… volvió a corregirlo el Chiquito.
Se’gual…
¿Pa’ qué Etchegaray? preguntó el Negro Collazo.
Y… remató Ruedita ¡de cualquier bolonqui te hace una fiesta!
¡Me gusta, me gusta! gritó de pronto el Facha Ruiz, subido a una mesa en actitud de una Shakira con sobrepeso. ¡Si el Taba va’ renovar, que abra el juego! Hay que pensar en Juan Castillo…
Quedó claro que nadie lo entendió.
Hace tanto que espera, que en algún lado hay que ponerlo explicó el Facha.
¿Y en Industria, che? quiso saber el Cascarilla Batista, hasta ese momento en silencio porque estaba atragantado con un pedacito de riñón de antes de ayer.
Ahí, clavao’ el Ñato dijo el Negro. Que se saque la’ gana’ con lo’ molino’ de viento y la’ piedrita’ que dan electricidá…
Está bravo Defensa, ¿no? Epifanio miró a los otros, que no supieron qué decir.
¡Qué v’astar! se reenganchó Ruedita. Ahí tené ma’ de uno… Chiruchi, porque driblea como el Cebolla y cuando quiere te deja con el orto p’arriba… Lugano, porque es capa’ de zancadilla’ a un samurai… Y Marenale, porque si le rompen lo’ huevo’ caga a patada en el culo hasta a un boina verde…
Fue lo último que aportó. Hubo un culo roto, nomás. El suyo. Es que quedó probado que si hay un borracho muy borracho, y encima con problemas neurológicos, puede abortar la más rica de las conversaciones sobre el futuro del gabinete nacional.
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