Ciudadanía
«Construir ciudadanía» ha sido una meta a la que, repetidamente, ha aludido este gobierno, como una forma de ir hacia un país nuevo.
Quizás esa idea, compuesta por dos palabras que en el pasado no se frecuentaron con tanta empatía, nos exponga a la incomprensión. Creo que se trata, aunque parezca una simplificación, de trabajar para que los uruguayos seamos mejores ciudadanos cada día, más libres, capaces, responsables y comprometidos con la vida nacional.
Hay a la mano un ejemplo de cómo se puede construir ciudadanía desde un programa de apariencia simple. Es imposible pensar que una persona sea un ciudadano libre, capaz, responsable y comprometido si, por ejemplo, no sabe leer ni escribir. Pues bien, el Mides y la ANEP, con la colaboración de la Intendencia de Montevideo, iniciaron el programa de alfabetización «En el país de Varela, yo sí puedo», y días pasados fueron premiados los 276 alumnos de la primera generación de egresados.
El hombre, para crecer y sentir que tiene un destino, que hay un significado para su vida, necesita del lenguaje –imposible de enriquecer sin la lectura– y del acto de escribir que, como pocos otros actos humanos, caso de las artes, ayuda a edificar una sociedad civilizada a partir de la reconstrucción de sí mismo.
El hombre advierte las puertas que se pueden abrir.
Hay una hermosa frase de Hermann Hesse, extraída de sus «Cartas», que resume, con una riqueza para mí inalcanzable, lo que he querido decir: «Mantengo mi fe en que el absurdo y la carencia de sentido de la vida son posibles de superar, y yo, por mi parte, procuro dar siempre un sentido a mi propia vida. No soy responsable de la lógica o de la carencia de sentido de la vida, pero sí soy responsable de lo que haga con mi propia, única e irrepetible vida».
Estos nuevos ciudadanos, que ahora saben leer y escribir, han dado un paso gigantesco hacia esa responsabilidad personal, paso previo a la nueva sociedad que pretendemos crear.
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