Salubridad. Zoonosis y las intendencias metropolitanas buscan controlar su número

Aumentaron los perros infectados

En 1857 se desató en Uruguay una mortal epidemia de fiebre amarilla, donde fallecieron 870 personas. Hoy en día, según cifras extraoficiales, se estima que la enfermedad, transmitida por un mosquito, afectó a 5.000 personas, de las cuales la mitad falleció.

 

Mosquito peligroso

Un año después de esta tragedia se fundó este servicio de la comuna capitalina, con el fin de disminuir la población de animales transmisores de muchas enfermedades.

Actualmente Salubridad está trabajando en varias áreas diferenciadas. La primera se relaciona con el mosquito transmisor del dengue y la fiebre amarilla, el Aedes aegyptii. Hasta el año pasado se evaluaron 15.649 viviendas en varias zonas de Montevideo y se detectaron 225 casos positivos sobre la presencia de este insecto.

Como segunda tarea importante está el control de los roedores. Se analizaron 1.571 casos de invasiones de ratas y ratones derivados de denuncias de los Centros Comunales Zonales (CCZ) 7, 8, 11 y 13.

 

Perros castrados

En tercer lugar, con la cooperación de la Comisión de Zoonosis del MSP se castraron 2.922 perros. «A fines de febrero vamos a lanzar el programa de castración de perros para el control de muchas enfermedades transmisibles», indicó el intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich.

«Aproximadamente estamos llegando a los 30.000 perros castrados y hemos realizado un número similar de ecografías para detectar precozmente la hidatidosis», dijo el director de Zoonosis, doctor Ciro Ferreira. El médico hizo hincapié en la transparencia del organismo. «La gente que paga la patente puede ver los resultados», aseguró.

Las autoridades sanitarias están preocupadas por el aumento de casos de perros infectados en la periferia de Montevideo.

 

Malas costumbres

«Se han detectado casos en algunas zonas no tan carenciadas, como en viviendas de Mevir. Allí, por ejemplo, se estaban carneando ovinos y se les daba las achuras crudas a los perros», explicó.

Las vísceras de los bovinos y ovinos son las que contienen la hidatidosis, que al ser consumida por los animales forman parte de su organismo y es eliminada por el perro, sin que éste se enferme. Pasa al ser humano a través del contacto directo o por los residuos fecales que deja el perro.

Según explicó Ferreira, durante la crisis de 2002 muchas personas se trasladaron del campo a la ciudad, llevando con ellas sus costumbres. El alimentar a los animales con achuras crudas es parte de una vieja tradición campestre.

«El cambio es sobre todo cultural», afirmó el médico. Aun cuando se controle a los animales, es preciso que la población entienda que no se les puede dar achuras sin cocinar a sus mascotas.

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