CalenDiario
1979
Fue, sin duda, un «Hasta luego». Este día, en la sede del Comando General del Ejército, el teniente general Gregorio Conrado Alvarez Armelino, alias «el Goyo», deja su lugar como máximo jefe de esa arma. Le sustituirá Luis Vicente Queirolo.
Ya en esos tiempos se conocía bien quién era «el Goyo»: Uno de los responsables mayores de la dictadura cuando era jefe del Estado Mayor Conjunto y siempre hasta el final que vendrá varios años después.
En los once años de la dictadura y toda una generación abandonada y perdida, pasaron muchos comandantes en jefe en el Ejército. Como el recuerdo siempre vale, debe avivar la memoria y allí encontrar que en el momento del golpe ejercía la comandancia Hugo Chiappe Pose, luego le siguió Julio César Vadora, tras quien llegó Alvarez, luego Queirolo y en pocos años, tres al hilo, Boscán Hontou, Pedro Aranco y Hugo Medina.
En esta jornada del cambio de mando castrense, Alvarez promete que será «un ciudadano más del país». Dicho vacío como pocos. Ningún civil, que también fuera ciudadano, lo consideró uno igual, otro más.
En la misma ceremonia en la que dejaba su cargo advertía que seguiría expectante y muy atento a como marchase la conducción de la política, o sea un «Muchachos, cálmense, que sigo mandando».
En un editorial de LA REPUBLICA, ya en nuestra democracia, se repasaba un episodio vivido cuando era primer dictador auténticamente militar. Un periodista llegó a preguntarle, en Artigas, acerca de qué ocurriría con las denuncias de las violaciones de los derechos humanos que dentro del país empezaban a expresarse. Sin vacilaciones el general Alvarez respondió: «Acerca de lo que hemos hecho no tenemos nada que ocultar. Asumimos, defendemos y reivindicamos todo lo hecho por los gobiernos del proceso. Hemos salvado a la patria. No tenemos nada que ocultar. El resultado de lo hecho está ahí».
Los años pasaron, eso fue en 1981, y resulta que tenían mucho que ocultar y que siguen ocultando.
Lo de «haber salvado la patria» es de una triste pobreza de visión porque los resultados que estaban ahí eran menos que cero, deficitarios por donde los calculase.
Y, como pregunta colgada, «¿Como si alguien estaba orgulloso de haber salvado la patria no tuvo el coraje de esperar para entregar el mando al presidente electo, Julio María Sanguinetti? Y otra, ¿por qué en 2008 está preso como coautor de reiterados delitos de desaparición forzosa? ¿Y todo lo que queda por achacarle?
Feliz diario
1927.- Nace Jorge Pignataro Calero, primero crítico de cine, luego se dedicó al teatro, y es uno de los estudiosos más profundos del mundo de las tablas. Tiene varias publicaciones sobre teatro independiente y hasta un Diccionario sobre directores y autores. «Los antifaces de la realidad» también registra su capacidad de veedor del teatro.
1947.Nace Beatriz Santos Arrascaeta, escritora, investigadora con la mira puesta en el fenómeno «afro» y su inserción en América. Su labor la colocó, además, en un papel importante como activista defensora de los derechos humanos. Presidenta del Centro Cultural por la paz y la integración (CE.CU.PI),
«Afrodescendientes en el Uruguay», «Historias de Vida. Negros en el Uruguay», ambos con Teresa Porzecanski, «Mercado de esclavos. Se vende un negro», algunos de sus escritos. Ganó el Morosoli de Plata en el rubro Candombe.
1954.Nace Eduardo Palacios Maceira, ingeniero agrónomo, economista, blanco en la línea del Herrerismo. Fue integrante del Directorio del Banco Hipotecario del Uruguay.
1960.- Nace Magdalena Helguera, maestra, escritora con preferencia en lo infantil.
(«Una enorme montaña de pasto», «Azul es el color del cielo», «Hoy llegan los primos», «Como un volcán», «A salto de sapo», «Un desafío como hay pocos», entre muchos).
Pienso, lo digo
«Tiempo presente y tiempo pasado// se hallan quizá presentes en el tiempo futuro». Fragmento de poesía de Thomas Eliot.
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