¿Entendieron?
Aldous Huxley solía decir que «hay una ínfima parte de la historia que subjetivamente consideramos de suprema importancia para nosotros».
Y añadía que «ese estado anfibio entre la sociedad y el individuo, entre la historia y la biografía, constituye una existencia extraña e incómoda».
En otras palabras: hay circunstancias en que el ciudadano es más útil a la sociedad cuando más subjetivamente siente y se involucra con «el mundo histórico», o sea la realidad colectiva en que está inserto, y mira más allá del «mundo biográfico», o sea de su propia y exclusiva peripecia.
El presidente Vázquez ha dado un magnífico ejemplo en ese sentido. Sin dejar de vivir su mundo individual al contrario, siendo extraordinariamente consciente de él- ratificó una decisión que, desde todo punto de vista, incide de forma constructiva en la vida del país y en la historia que se está edificando.
La cuestión es: los demás,
ésos que han seguido procurando que la reelección salga aun contra natura, ¿entendieron su mensaje?
Vázquez, de modo sutil, inteligente, les recordó una responsabilidad que tal vez no han asumido como deben o, al menos, han postergado: trabajar a futuro aceptando que lo esencial son las ideas y no las personas, los programas y no los líderes con apariencia de providenciales, la renovación y no el mantenimiento, a como dé lugar, de quienes ya han cumplido su ciclo.
Insisto: ¿lo entendieron?
Me permitiré, deseando estar errado, ser discretamente escéptico. Y fundamentaré ese escepticismo, por puras ganas de azuzar el ingenio ajeno y obligar al lector a pensar con espíritu crítico, en un extraño verso de lord Brooke, un poeta isabelino tardío: «¡Oh, tediosa condición de la humanidad!/ nacida bajo una ley, atada a otra;/ engendrada en vano y, sin embargo, la vanidad se le prohíbe,/ creada enferma, obligada a estar sana:/ ¿Qué quiso decir Naturaleza con tan diversas leyes?/ Pasión y Razón causan interna discordia».
Compartí tu opinión con toda la comunidad