La quimica del amor

¿Te acordás de Helen Fisher, la antropóloga norteamericanan que citamos días atrás?. Pues enterate: hoy 25 de enero está en la mega cumbre de Davos, la crema del poder político y económico mundial, dando a sus excelencias un taller sobre la génesis del amor, la felicidad, los neurotrasmisores, cómo y por qué nos enamoramos de alguien. Tomá mate.

 

Resulta que hemos confiado en la literatura para explicar las complejidades del amor, en leyendas de dioses celosos, flechas, mitos y magia. Pasa que ahora la ciencia toma la palabra.

 

La sabia y estimadísima Helen describe con seductora franqueza los altibajos del amor: «la mujer utiliza incoscientemente el orgasmo para saber si un hombre le conviene. Si es impaciente y brusco y ella no alcanza el orgasmo, puede intuir que tal vez no será un buen marido ni un buen padre».

 

El amor enciende el núcleo guardado porque es la sede de una densa red de receptores del neurotransmisor llamado dopamina. La dopamina induce energia, entusiasmo, concentración y motivación para obtener recompensas. Por eso, cuando nos enamoramos, podemos pasar una noche en vela, ver amanecer o bajar corriendo por una pendiente que normalmente nos pareceria demasiado empinada. La novedad tambien potencia la dopamina en el cerebro. Por eso, si en la primera cita la pareja sube a una montaña rusa, hay mas posibilidades de una 2ª y 3ª cita. Y aumentaria considerablemente en desatres naturales, fieras rondando o apagones…

 

Otro neuroreceptor presente en la quimica del amor es la serotonina.

Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo presentan un desequilibrio en la serotonina. En un experimento se compararon los niveles de serotonina de un grupo de enamorados con los de unas personas aquejadas del trastorno y con los de otro grupo que ni padecia la enfermedad ni era presa de las pasiones del amor. Los niveles de serotonina en sangre tanto de los obsesivos como de los enamorados eran un 40% más bajos que los de los sujetos normales.

Conclusión: el amor y el trastorno obsesivo-compulsivo poseen un perfil quimico similar. Conclusión: a veces es dificil distinguir el amor de la locura. Conclusión: no seas tonto, no te enamores.

Obviamente, ése es un consejo que nadie quiere ni puede seguir. Ni Helen. ¿Vos tampoco, verdad?. Más te vale.

Pocitos. Los recipientes para la recolección de residuos (en la foto, al fondo) convenientemente instalados a todo lo largo de la franja playera, han permitido mantener un nivel de limpieza calificado de «aceptable» por las autoridades de la IMM.

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