Tiene la palabra
Maestra desocupada vende rifa
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Sí. Era una tarde quemante y bochornosa de este enero 2008 –el del cambio climático y otros aún en espera– cuando llegó a mi casa una señora de esas de edad indefinida entre los 40 y 50 años, que andaba vendiendo una rifa, dijo, de un juego de utensilios de no sé qué cosas ahora. A poco de estar conversando, reconocí quién era, luego de muchos años sin verla. Andaba vendiendo rifas a 5 pesos el número. Pero no era para alguna comisión o algo así, sino para sobrevivir ella misma y sus hijos porque está desocupada.
Lo asombroso es que está desocupada y es una maestra recibida en el año 1987.
¡Sí, aunque usted no lo crea! No tuvo lugar en el aula de ninguna Escuela pública de Soriano, por lo tanto la pasó bastante embromado en el año 2007 y pasó de largo, en lo mal, al año 2008.
¡Sí, sí! ¡Maestra desde hace 21 años, tuvo que salir, enferma y todo a vender una rifita para poder comer mañana ella y sus hijos! Además, por tal situación de desocupada, adquirió una deuda en OSE de más de 4 mil pesos y el Plan de Emergencia no la amparó porque, sin averiguar nada más la rechazaron por ser maestra, le informaron.
A mí me pareció que por discriminación política nunca la efectivizaron y por lo tanto, de esos 21 años como docente en realidad sólo lleva 17 años, pero haciendo changas de enseñar en las Escuelas valerianas, laicas, gratuitas, obligatorias y… uruguayas.
¡Maestra uruguaya, preparada para enseñar humanidad, a leer y escribir, a adquirir ciudadanía y uruguayez desde la niñez, no tiene para comer ni para pagar el agua, y sale a vender números de rifas!
¡Qué dolor! ¡Qué pena que no es sólo una pesadilla, sino una sublevante realidad! ¡Una ofensa de la injusticia a esta sociedad!
Pensé en mis viejas maestras, a las que tanto amo. Pensé en mi madre y en ellas porque me crié y llegué a viejo sintiéndolas como mis otras madres; las de la vieja e inolvidable Escuela con olor a tiza y tinta. Por eso al escuchar a esta maestra que vende rifas para hacer una tortilla mañana, no lloré por fuera, lo hice por dentro; sintiendo el desgarro profundo de la zarpa de una injusticia cometida por alguien y en algún lado de todo este tiempo transcurrido.
Cualquier cosa contra una maestra/maestro de Escuela, es un ataque a nosotros mismos, porque cualquiera sea la edad y posición, los méritos o sabiduría, nunca dejamos de ser aquel viejo niño que una maestra enseñó a leer y escribir; nos amparó en ese desarrollo intelectual y nos sacó definitivamente a la luz de la vida, salvándonos del tórrido desierto del analfabetismo.
¿Cuántas maestras como esta que vende rifas para no morirse de hambre hay por ahí, en otros rincones del Uruguay 2008?
¡Y miren que soy un hombre que ha pasado y le ha aguantado a la vida las más duras pruebas que se puedan imaginar! ¡Pero no! ¡Pero les aseguro que hizo flecos la emoción y el templado espíritu de viejo vivido, esta tortura de ver a una maestra obligada a salir a vender rifas para poder comer!
¡No, no! ¡Basta ya de esto! Por muchos años en el pasado hemos tenido que ver la injusticia reírse de nosotros y pavonearse del poder que anteriores poderes le habían dado para amedrentar al pueblo. ¡Basta de eso!
Como mínimo tengo el deber, al enterarme, de hacer conocer la amarga situación.
Que esta vieja injusticia cebándose contra humildes maestras del Uruguay no tenga más oportunidad de herir; y herirnos cuando un suceso así tiene lugar y del mismo nos enteramos directamente por la víctima de tal hecho social, amargo y vergonzante para todos.
Maestra: es mi deseo que su «suerte» cambie prontamente; no por azar sino por justicia.
ROBERTO SARI TORRES – C.I. 3.661.265-5
La herencia maldita
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Colorados y blancos quieren hacernos creer que muchos de los padecimientos que vive hoy el Uruguay son culpa del actual gobierno.
En verdad eso no se lo creen ni ellos.
Soy hija de maestros y oí días pasados al senador Heber decir que con lo que se gasta en ALUR en Artigas, podrían construirse 50 escuelas. ¡Claro, a los de Artigas y Bella Unión, que los parta un rayo!
Lo que le preguntamos al senador Heber, es ¿por qué esas 50 escuelas no las hicieron los blancos cuando fueron gobierno en el 58, 62 y 90?
¿No tuvieron tiempo?
De pronto con la plata que se llevaron algunos de sus correligionarios, luego presos, pudieron hacer aunque fuera unas 10.
Y respecto a los maestros, una salvedad, fue tonta esa actividad llevada a cabo frente a la casa presidencial, cantando el «feliz cumple» al presidente Tabaré. ¿Quién les dio manija para llevar a cabo ese acto infeliz?
¿Alguna vez fueron a cantarle el «feliz cumple» a Sanguinetti, Batlle o Lacalle?
Porque eso de los bajos sueldos, viene (según mis propios padres) de los tiempos de José Pedro Varela.
Vamos maestros que ustedes tienen que darle al pueblo sólo buenos ejemplos y no estos que dan risa.
ALBA UMPIERRE – C.I. 2.345.676-8
¿Cómo conduzco?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Los graves accidentes de tránsito de los últimos días han motivado toda clase de comentarios. ¿Tienen la culpa los conductores? ¿Los que otorgan libretas truchas? ¿Están mal los caminos? Las opiniones son diversas.
Por eso, voy a contar un hecho vivido el domingo 20 cuando transitaba con mi auto por Avda. 18 de Julio a la altura de Pablo de María:
Delante de mí se desplazaba una camioneta blanca «Fiorino» cuya matrícula no recuerdo. Eso sí, recuerdo una inscripción sobre la parte posterior que rezaba: ¿Cómo conduzco? Tel. 099 613 401.
Curiosamente, dicho conductor cruzó con luz roja en la clásica esquina antes mencionada. Lo que me dio ganas de llamarlo y decirle: «Conduces como un torpe y anormal».
Ojalá dicho conductor (que más adelante paró para cargar combustible cerca del Obelisco) mejore su aptitud de conductor y no se exponga al ridículo de que lo llamen y le digan: ¡Animal!
RAULITO V. – C.I. 1.567.342-4
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