. Incluso los niños “fornidos” sin sobrepeso evidente presentan cambios en el funcionamiento del corazón y los vasos sanguíneos que podrían elevar el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular, indicó un estudio. Los resultados son “una llamada de atención a los padres, los cuidadores, la comunidad y los pediatras”, dijo el doctor Yanbin Dong, de la Facultad de Medicina de Georgia, en Augusta. El equipo dirigido por Dong inició un estudio con participantes adolescentes para comprobar si esos cambios agravan la salud cardíaca. El equipo realizó la investigación sobre pacientes en los que se usaba la frase “en riesgo de sobrepeso” al referirse a un índice de masa corporal (IMC).
El riesgo relativo es la medida más comúnmente utilizada en los estudios etiológicos para determinar la magnitud de la asociación entre un factor de riesgo y una enfermedad, y es una medida imprescindible para valorar la causalidad. Pero una vez establecida ésta de una forma coherente y en concordancia con el resto del conocimiento científico, existen otras medidas de asociación que cobran mayor relevancia para decidir qué actuaciones sobre un problema de salud son más pertinentes. Una de estas medidas es la fracción atribuible poblacional (FAP), o proporción de casos en exceso debida a un factor de riesgo en una población determinada.
Cuando se produce un parto extremadamente prematuro porque la bolsa que rodea al bebé se rompe antes de tiempo, la supervivencia infantil es más difícil que cuando el disparador del nacimiento es solamente un adelantamiento en el trabajo de parto, publicó la revista Obstetrics & Gynecology. El rompimiento de bolsa también se conoce como ruptura prematura de membranas (PROM, por sus siglas en inglés). Pocos estudios sobre los resultados en bebés nacidos extremadamente prematuros incluyen factores maternos y prenatales en sus análisis, explicó el equipo dirigido por Ulla-Britt Wennerholm, del Hospital Universitario de Sahlgrenska, en Goteborg, Suecia.
Médicos alemanes informan que el tratamiento que combina el anticuerpo monoclonal rituximab con seis ciclos de quimioterapia mejora la supervivencia de los pacientes mayores de linfoma agresivo. La investigación fue publicada en la edición en línea del 15 de enero de The Lancet Oncology. Se esperaba que el estudio apareciera en la edición impresa de febrero de la revista. Los investigadores estudiaron a 1,222 pacientes entre los sesenta y los ochenta que tenían linfoma difuso de la célula B y hallaron que seis ciclos de quimioterapia CHOP-14 (ciclofosfamida, doxorubicina, vincristina y prednisolona) combinada con ocho aplicaciones de rituximab (R-CHOP-14) era tan efectivo como ocho ciclos.
El uso de sorafenib en cáncer hepático avanzado, hasta hoy húerfano de tratamiento, ha sido una de las principales aportaciones en oncología del año pasado, según la ASCO. La American Society of Clinical Oncology (ASCO) ha destacado como una de las seis principales aportaciones en oncología durante el pasado año el ensayo clínico de fase III sobre sorafenib, de la compañía Bayer, en hepatocarcinoma celular avanzado.El trabajo, dirigido por un equipo del Hospital Clínico de Barcelona y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (Idibaps), se presentó en primicia ante 10.000 personas en la primera sesión plenaria del congreso de la ASCO, celebrada en Chicago.
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