Las ofertas gastronómicas: tentaciones ineludibles
La relajación, alejarse de la rutina diaria y dejarse llevar por la tentación de una gastronomía, tan abundante como de variada calidad, son una constante en Punta del Este. La playa, el calor y el sol son motivos para darse permiso y escapar de las estrictas dietas del resto del año y las buenas costumbres, y quedar con unos cuantos quilos de más.
Las vacaciones marcan un momento crítico no sólo para seguir adelante con una dieta, sino también para no volver a casa con más quilos que cuando venimos.
Pero, ¿quién puede escaparle a la tentación de un buen vino con mejillones en el puerto, una buena torta de chocolate, un choclo con una cerveza –que está de moda– junto al mar, o un asado bien regado? Nadie en sus cabales. Cómo se va a conseguir si las fiestas cada día son más abundantes, los amigos invitan y la tentación crece a cada minuto que pasa.
Los restaurantes, siempre llenos, y la incesante actividad en los distintos centros donde se venden tentadores alimentos indican que son realmente muy pocos los que lo logran.
Para los menos, más controlados o menos tentables, las vacaciones no implican tirar todo por la borda, sino que pueden ser un tiempo para comer mejor y cuidar la silueta. Pero son pocos. Cómo no dejarse llevar si durante el resto del año es muy difícil hacerse el gusto porque estamos controlados y en un constante estrés por las ocupaciones laborales y demás.
Aunque todos coinciden que el verano es una muy buena oportunidad para hacer más actividades físicas de las que se realizan habitualmente, y se recomiendan caminatas a la mañana y a la tarde, un buen ejercicio no puede con la tentación de comer más de lo que podemos y debemos.
En definitiva, de lo que tratará el dilema será de poder hallar el justo termino medio. Objetivo, dicho sea de paso, nada fácil.
El placer de comer. Los restaurantes siempre llenos y las ofertas de la variada y selecta gastronomía aportan quilos de más.
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