Chacras en Lagomar. Pacientes con dificultades psíquicas y físicas obtienen resultados "sorprendentes"

Tratamiento terapéutico con perros y gatos comenzó a aplicarse en Uruguay

Se la conoce en términos terapéuticos como Terapia Asistida por Animales (TAA). A través de ella, un terapeuta plantea una serie de objetivos y metas para la recuperación de su paciente, que por norma general no ha mejorado con la medicina tradicional. Una segunda práctica es la Actividad Asistida por Animales (AAA), que propone encuentros espontáneos en los que el animal juega un papel fundamental.

 

Una alternativa

En nuestro país ya se comenzó a incursionar en esta curiosa técnica que tiene como antecedente la equinoterapia. El uso de perros y gatos para el tratamiento terapéutico está siendo utilizado en Montevideo por primera vez y una de sus impulsoras, la terapeuta Laura Falco, dialogó con LA REPUBLICA.

La experta en el tema expresó que estos animales domésticos «propician el acercamiento del terapeuta formal con pacientes con diferentes patologías psiquiátricas y psicológicas». También hay casos de discapacitados motrices, aunque se sabe que estos suelen ser tratados a través de la equinoterapia. Falco explicó que esta terapia de ayuda no está catalogada dentro de las convencionales, sino que forma parte de la lista de «alternativas». Muchos profesionales del mundo actual recurren a usarla.

 

Chacras en Lagomar

La quinta TAO (Calle 34, manzana 63, solar 33) y la chacra La Blanca (camino de Los Horneros de la ruta interbalnearia) están ubicadas en el balneario Lagomar. Ambos centros son utilizados para la cría y selección de animales, y allí se realiza el tratamiento de las personas a través de ellos.

Cada perro o gato «es seleccionado con sumo cuidado», dijo Falco. «En una camada se ve cuáles están más predispuestos a la presencia y contacto humano. Otros son más agresivos y están los perezosos, los juguetones», explicó.

Si bien no todos se entrenan de la misma manera, todos son usados para la recuperación mental, emocional y psicofísica de la persona. Los perros son más usados para aquellos que tienen distintas discapacidades motrices o son ciegos. Este animal «es muy compañero y se lo domestica y adiestra rápidamente para los distintos objetivos», dijo la especialista. Mientras tanto, el gato, un animal mucho más independiente, es usado para patologías emocionales como la angustia, la depresión, la ansiedad y la soledad. «Acariciarlo, verlo jugar distiende mucho. Los gatos proporcionan una terapia física eficaz. Sostenerlos y mimarlos puede ayudar a la persona a ganar control muscular y superar bloqueos psicológicos o emocionales», detalló.

 

CON COSTOS IDENTICOS

La terapia en la chacra tiene un tiempo de duración de aproximadamente cuarenta minutos, tres veces por semana, con un valor igual al de una consulta convencional. Los grupos de personas a los que se les puede aplicar la terapia con animales son múltiples: niños, ancianos, enfermos terminales y personas con fuertes problemas de adicción, entre otros.

La terapeuta Falco indicó al respecto que en el caso de los ancianos «la compañía de los animales los anima y revitaliza». A los niños «les transmiten muchos conceptos de responsabilidad, como la muerte; los adquieren como algo natural». En personas con algún tipo de discapacidad también se han logrado avances importantes, y cuando la medicina tradicional no da más respuestas se opta por este camino que genera en el paciente reacciones «sorprendentes».

 

HISTORIA Y BENEFICIOS

Se sabe que la primera vez que se utilizaron animales domésticos como coterapeutas fue en 1792 en Inglaterra. El médico pionero fue William Tuke, que los empleó para mejorar las condiciones infrahumanas que existían en los manicomios de la época y para enseñar autocontrol a los pacientes.

La siguiente ocasión fue en Bethel, un centro para epilépticos fundado en 1867 en Bielefeld, Alemania (todavía hoy existe este protocolo terapéutico). En 1944, la Cruz Roja Americana organizó, en el Centro para Convalecientes del Ejército del Aire, en Nueva

York, el primer programa que ponía en contacto a los animales con los pacientes. Pero luego la técnica no fue experimentada hasta los años 60, con el psiquiatra estadounidense Borsi Levinson. Desde la década de los 60 las investigaciones sobre el uso de animales para tratamientos se han profundizado cada vez más. Los científicos han encontrado muchos beneficios en el aspecto físico (reducción de la presión arterial, fortalecimiento de los músculos), en el mental (disminuye la ansiedad y el estrés) y en el social.

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