Fotos propias en Internet
Jamás leyó Lolita, y seguramente confunde a Vladimir Nabokov con algún espía ruso del siglo pasado. Se saca fotos siempre en su habitación en poses insinuantes. Tiene 24 años, vive en Maroñas, trabaja en una pizzería de Malvín, escucha cumbia y reggaetón.
Adicta al msn, al Fotolog y a Internet, Natalia es una de las miles de jóvenes que ponen sus fotos en páginas web basadas en Uruguay o en el exterior.
La tendencia de «Mirame y no me toques» salió de las discos, se metió directo en Internet y se convirtió en un boom que genera buenos dividendos para nuevos y jóvenes empresarios. «Me encanta la idea de ser sensual y me calienta saber que hay hombres mirándome. ¡Pero no quiero conocer a alguien, sólo que se calienten conmigo!», dice Natalia.
Con el auge del Fotolog entre amigos, faltaba un lugar donde las jóvenes y adolescentes pudieran difundir sus fantasías a través de una foto provocativa y potenciar la ilusión de ser una mujer deseada sin los engañosos trucos del photoshop.
Así surgieron sitios como Poringa y Pajarracas, entre tantas decenas de puntocom en el espacio virtual: publican las fotos de las chicas en poses eróticas pero no pornográficas (cada uno tiene un reglamento de admisión) y poseen, entre ambos, más de sesenta mil visitantes por día que navegan en sus páginas. Inmediatez y libre circulación hacen que esta nueva tendencia siga en ascenso. Poringa, de hecho, publica en promedio, sólo una foto de las trescientas que llegan a diario, por lo que genera más y más deseo. A esto se suman las ganas de fama instantánea como si se tratara de una venganza de las «excluidas de las pasarelas».
Entretenimiento, voyeurismo y bastante ego abonan la escena cibernética de hoy.
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