¿Debo confesarle mis más atrevidas fantasías eróticas?
A muchos nos gustaría entrar en la mente del otro para descubrir qué pasa por su imaginación en materia sexual. ¿Con qué fantasea nuestra pareja? Nos gustaría saberlo, pero, sin embargo, estamos poco dispuestos a confesar y compartir abiertamente con la pareja esos pensamientos íntimos.
Las fantasías eróticas ya no se consideran un signo de insatisfacción o inmadurez sexual, sino como una tendencia normal y saludable, un estímulo para el deseo y una positiva fuente de satisfacción. Todos, o casi todos, tenemos fantasías sexuales a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, algo tan cotidiano y habitual se queda muchas veces en el cajón secreto de nuestra existencia.
Conviene empezar por averiguar qué fantasías son las preferidas en general. Cuatro de las fantasías sexuales favoritas son comunes a ambos sexos. Lugares, tríos, sexo en grupo y sexo oral aunque no aparecen con la misma prioridad son fantasías muy valoradas por ambos. En cambio, la quinta está en discordia: ellos se inclinan más por «atacar la retaguardia», mientras que ellas lo hacen por «estar con otra mujer» .
El mítico menage à trois
Con la propia pareja o sin ella, ahí está la ilusión de una relación sexual a seis manos. La cuenta da igual, pero se compone a la inversa: los hombres sueñan con estar con dos mujeres, mientras que la mayoría de ellas arman el sueño con dos hombres.
Lo que sí puede sorprender es que ambos prefieran el triángulo completo: a los hombres les gusta imaginar escenas lésbicas en sus tríos, y a las mujeres también les gustaría verlos en acción entre ellos.
El lugar sí importa
Imaginamos aventuras en el ascensor o el baño de la oficina, veladas sensuales de luna llena en playas desiertas, probadores de cortina que el vendedor puede abrir en cualquier momento, darse el gusto con el compañero/a de asiento en los viajes… Es lógico que en nuestras fantasías huyamos del lugar acostumbrado para el sexo, la cama.
Fantasía lésbica para las mujeres
¿Quién es el objeto de nuestro deseo? Las mujeres heterosexuales tienden a tener más fantasías homo que los hombres. Piensan que una persona del mismo sexo conoce mejor los puntos más sensibles de su género.
También los hombres heterosexuales tienen fantasías gays.
Esta es una fantasía bastante inconfesable entre ellos y ellas.
El sexo en grupo
En un mundo de placer y sensualidad, tras el número tres del ménage à trois, llegan el cuatro y el cinco y el seis… Varios hombres para ella, un harén para él, fiestas sexuales con mujeres y hombres para «sentir muchas manos en el cuerpo, sin identificar, sólo para gozarlas».
Olores, caricias y gemidos se multiplican y la vista es un continuo fluir de escenas eróticas en vivo.
El sexo oral
Entre los hombres, felaciones y cunnilingus ocupan el tercer lugar en el ranking de preferencias, mientras que, entre las mujeres, ocupan el quinto, tras las fantasías lésbicas y el sexo en grupo.
Labios y lengua no están exclusivamente destinados a recibir y saborear manjares: también son órganos efectivos para dar placer sexual.
La puerta trasera
El sexo anal va ganando terreno en el erotismo, tanto en la realidad como en lo imaginado, porque tiene la seducción de lo prohibido, de lo exótico, lo desconocido.
No alcanza, todavía, la consagración democrática, la mitad más uno de los practicantes, pero aquello que deseamos y nos cuesta conseguir, muchas veces lo imaginamos con lujo de detalles y lo deseamos con más fuerza.
Juego de roles
Las fantasías «de personajes» más frecuentes entre los hombres incluyen enfermeras, mucamas y colegialas, mientras que las mujeres imaginan sexo con deportistas, actores y policías.
Lo del título, ¿conviene confesar las fantasías? La respuesta: ¿por qué no? Lo más probable es que coincidan con las de tu pareja.
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