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SEXO EN EL VERANO: Los 14 disparadores del placer

¿Dónde se encuentran los puntos más calientes de la mujer?

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En nuestra cultura, las mujeres consideran estas zonas como agradables al tacto y muy sensuales, siempre que la persona que las toque sea de su agrado y deseen un contacto sexual.

No hay ningún lugar en el cuerpo que actúe como interruptor, cuyo contacto o caricia, provoque automáticamente el placer sexual. La afirmación anterior sería casi cierta si no fuera por “los tres detonadores del deseo” que referiremos al final.

Cuero cabelludo. Un buen masaje en el cuero cabelludo es una excelente preparación para una noche de amor, puedes hacerlo con un cepillo, un peine o las manos, lo importante es mover la raíz del pelo con suavidad.

Nariz. El olor a pan recién hecho y el de sudor “fresco” son los más estimulantes para un 40% de las mujeres. Las responsables son unas glándulas odoríferas llamadas apocrinas que segregan el “olor del amor”. La mayoría de los buenos perfumes, los más caros, contienen este tipo de esencia.

Labios. Son un rasgo que compartimos con los demás primates, los tenemos revertidos, es decir, que al evolucionar se han enrollado hacia fuera para exponer la suave mucosa que en principio estaba en el interior de la boca.

Los labios humanos se comportan como los genitales, se hinchan e intensifican su color durante la excitación tornándose más sensibles y llamativos, esto es percibido por nuestro cerebro como una llamada sexual (posiblemente la costumbre de pintarse los labios tenga su origen en este tipo de llamada sexual).

Axilas. El “rincón del placer” lo llamó Baudelaire. Se llama axilismo a usar esta zona para un pseudocoito. Sorprendentemente un 10% de las mujeres lo consideran una de las zonas más erógenas de su cuerpo.

Hombros. El 20% de los hombres se siente atraídos por los hombros femeninos y un 19% de las mujeres sienten que las caricias en los hombros son profundamente eróticas para ellas.

El cuello. El cuello es la zona erógena por excelencia entre los orientales. El 70% de las mujeres consideran muy excitante el beso en el cuello.

La clavícula. El rincón del desmayo, un beso en el hueco de la clavícula puede provocar un desmayo porque al presionar el latido de la carótida corta el riego sanguíneo del cerebro.

Pecho. La segunda más importante zona erógena del cuerpo femenino. En la encuesta de A. Freeman sobre formas de conseguir el orgasmo, el 57% de las mujeres encuestadas lo consiguen por la succión de los pezones, el 16% amasando, el 12% empujando y amasando.

El final de la espalda (la rabadilla). Según la tradición Yogui y la acupuntura china existe un punto cercano a la rabadilla que si se presiona convenientemente favorece el deseo en las mujeres, porque hace que la sangre fluya a los genitales.

Culo. En segundo lugar en el deseo masculino, el primero son los senos, y después aunque a una gran distancia están los ojos, los pies y la sonrisa.

Para las mujeres el culo propio no es una gran zona erógena pero un 15% prefieren la penetración por detrás porque de este modo pueden estimularse el clítoris sin sentirse avergonzadas. Un 45% de los hombres se excitan palmeando o arañando las nalgas.

Genitales. Según una encuesta del Instituto de Estudios del Sexo sólo entre el 6% y el 18% de las mujeres encuestadas consiguen el orgasmo con la penetración, el resto precisan de estimulación clitoriana durante el tiempo de la penetración y un 6% nunca y en ninguna situación consiguen el orgasmo con esta técnica.

 

LOS TRES DETONADORES DEL DESEO

Lóbulos: Las orejas y sobretodo los lóbulos son una de las zonas erógenas más interesantes y sorprendentes, besar detrás de la oreja y susurrar palabras eróticas, alcanza para que muchas mujeres alcancen el umbral del orgasmo, y algunas directamente lo consigan. Los lóbulos son esencialmente sexuales, porque aumentan su tamaño durante las prácticas amorosas, una ligera succión puede desencadenar un grado muy alto de placer.

Mordisquear suavemente los lóbulos, chuparlos y, especialmente, lamer con delicadeza la oquedad detrás del lóbulo, recorriendo la línea de unión entre la oreja y la nuca… es casi infalible.

La raya: Esa raya no, la otra. Que son dos en realidad: las que se forman entre el pubis y los muslos, ahí abajo. Las dos líneas laterales del mítico triángulo de Venus, invertido, que apunta como una flecha al epicentro del ansiado terremoto. Que a diferencia del triángulo de las Bermudas, donde se pierden algunos, hace que se pierdan todos irremediablemente. Esas dos rayas convergentes. Con los dedos no: con la lengua. Rozarlas con la punta de lengua, a todo lo largo, como si estuviéramos mojando la solapa engomada de un sobre antes de cerrarlo… es casi irresistible.

El clítoris: Es el único órgano cuya función exclusiva es proporcionar placer, nada menos. No tiene otra. ¿Saben dónde está, cómo es?. No son preguntas ociosas, muchos hombres ignoran por completo las respuestas. Y algo peor: también muchas mujeres.

Es el órgano estimulable por excelencia y la principal zona erógena de la geografía femenina, el que conduce directamente al frenesí, esa anhelada y grandiosa explosión interior llamada orgasmo.

El clítoris es, sin duda, el punto más caliente de la mujer. Como sus consortes la oreja y la raya, el rey clítoris prefiere la lengua.

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