Viaje a bordo de una microciudad
En horas de la tarde, el movimiento en el puerto de Montevideo era intenso. Pasajeros provenientes de dos buques circulaban en forma continua. Algunos cruceristas regresaban de una recorrida por la ciudad, mientras que otros recién arrancaban el día. Es que salir del barco no es fácil. Allí los pasajeros cuentan con todas las comodidades.
Con comodidad
Al ingresar al Sky Wonder, el clima era de tranquilidad. Algunos cruceristas se refrescaban en la piscina al aire libre; otros gozaban un baño de inmersión en el jacuzzi con vista a la Ciudad Vieja o de un rico almuerzo en uno de los tantos restaurantes del buque, y no faltó el que dormía una siestita en las reposeras del solárium. A su manera, cada uno disfrutaba del crucero, con calma y mucho tiempo libre.
Afuera
Fuera del barco, los más osados, salían a recorrer la ciudad a pesar del intenso calor. Las ofertas para recorrerla resultan sorprendentes para los locatarios, pero son comunes en países donde se vive del turismo.
El viaje en taxi desde el puerto a la Plaza Matriz y a la Ciudad Vieja cuesta 5 dólares, cifra poco significante teniendo en cuenta que no se trata de turistas que viajan como mochileros. El precio aumenta a medida que se viaja más lejos. A Punta del Este el taxi lleva hasta cuatro pasajeros por 250 dólares, mientras que a Colonia la tarifa se incrementa a 300 dólares.
Al volver, muchos turistas tenían bolsas de regalos y recuerdos comprados en Uruguay. Unos pocos dieron la nota, al llegar tapados de bolsas de colores y hasta packs de agua gasificada y bebidas cola. En la puerta de ingreso hay un control exhaustivo, similar al de un aeropuerto.
Desde Brasil
El buque partió en el puerto brasileño de Santos; luego estuvo en Montevideo y a última hora de ayer zarpó rumbo a Punta del Este, donde permanecerá hasta hoy en la tarde. Los próximos destinos son Itajaí y finalmente Santos. Quienes hagan la recorrida completa estarán siete días en alta mar.
En el buque, el 90% de los cruceristas son brasileños, y el resto son argentinos, norteamericanos y de otras procedencias. Incluso dos uruguayos tienen la suerte de participar de la travesía. Fabrizzio D´Arrigo, comisario a bordo, explicó a LA REPUBLICA que la capacidad del barco es para 1.600 personas, y ayer estaba completo.
Un aspecto del Sky Wonder que llama la atención es que muchos de los cruceristas son jóvenes. Ante este comentario, D´Arrigo comentó que el promedio de edad se encontraba en los 35 años, y que en el viaje iban más de 150 niños a bordo. El precio varía en función de la ubicación del camarote: cuanto más cerca se está de la movida, más cara la estadía. Los cupos más económicos rondaban los 1.200 dólares.
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