SEXO EN EL VERANO

La causa mayoritaria de la anorgasmia femenina es psicológica

Lo que sigue va dirigido especialmente a las mujeres, y no es que lo hombres no puedan, de vez en cuando, tener un episodio de anorgasmia pero como decía el famoso especialista en urología Jhon Foster Green «jamás he conocido, en mis cincuenta años de consulta a un hombre que nunca haya tenido orgasmos, y sin embargo he conocido cientos de mujeres en este caso».

Las causas de las anorgasmias masculinas son coyunturales o manifiestamente orgánicas pero con las mujeres es diferente, la causa mayoritaria es psicológica.

Un porcentaje muy pequeño de mujeres siente orgasmos pero no los percibe, es decir, sus músculos vaginales experimentan contracciones rítmicas pero su cerebro no registra la experiencia como orgásmica y puede, a veces, convertirla en algo desagradable o doloroso, por lo que deben hacerse tratar por un terapeuta sexual.

Jamás he conocido, en mis cincuenta años de consulta a un hombre que nunca haya tenido orgasmos, pero si cientos de mujeres

No obstante la causa de la anorgasmia del resto de las mujeres es la combinación mortal de una educación estricta (particularmente la religiosa) y el desconocimiento de su propio cuerpo y de las sensaciones que en la piel se producen como consecuencia del deseo sexual.

Si la causa es una mala educación sexual el remedio es volver a educarse correctamente, para ello lo ideal es recuperar la experiencia sexual desde sus comienzos, empezando por el reconocimiento del propio cuerpo incluidos los genitales.

Tomate tu tiempo, búscate un espejo de mano fácil de manejar y tiéndete cómodamente en una postura en la que tus genitales externos queden perfectamente expuestos.

Has de identificarlos muy bien tanto con la vista como con el tacto, aprende a reconocer los diferentes momentos y los cambios que experimentan a lo largo de tu ciclo y en la experiencia de la masturbación.

Es muy difícil enseñar al cerebro a sentir apasionadamente con alguien si antes no ha aprendido a hacerlo en soledad desechando todo tipo de vergüenzas o sentimientos de culpa. El plan para recuperar tu vida sexual consta de cuatro fases:

1. Cambia de actitud con respecto al sexo, deja de considerarlo como algo sucio, feo, indecente o cosa de hombres sólo y empieza a pensar que tú también tienes derecho a una vida sexual activa y plena.

Los orgasmos privados y solitarios son camino imprescindible para poder ser dueña de tu placer y poder compartirlo

2.- Acepta que el sexo como toda práctica humana está sujeta al aprendizaje y tú tienes que «aprender a tener orgasmos». El cerebro tiene que abrir las puertas, que desde las distintas partes del cuerpo llevan las sensaciones de la excitación sexual hasta al cerebro para que este pueda provocar el orgasmo cuando esté saturado de sensaciones. Para ello lo mejor es desarrollar un buen archivo de fantasías, si eres visual busca películas, libros o fotografías. En el mercado hay mucho material y es bueno que te entretengas un poco hasta que des con lo que a ti te gusta.

3. Acepta la responsabilidad de tu propio placer. No eres la bella durmiente y no hay ningún hombre lo bastante hábil para despertarte si tú no lo has hecho previamente. Los orgasmos privados y solitarios son camino imprescindible para poder ser dueña de tu placer y poder compartirlo.

4.- Aprende a masturbarte de varias formas y con distintas técnicas. Usa tanto los dedos como vibradores o consoladores, cuantas más formas aprendas más fácil te será decirle a tu pareja lo que te gusta y cómo y dónde te gusta. Recuerda que la mayoría de los hombres son unos grandes expertos en su propia sexualidad pero saben muy poco de la sexualidad femenina, no por falta de interés, sino porque las mujeres somos muy malas maestras y no somos capaces por miedo o por ignorancia de decirles cómo nos gustan las cosas del sexo.

 

CONSEJOS PARA EL CALOR

Brilla el sol, hace mucho calor y muchos nos vamos a la playa, es parte fundamental del verano, pero con el calor, como con todo, debemos ser moderados y conscientes, ya que puede llegar a ser peligroso si no tomamos algunas simples precauciones.

Normalmente en nuestro propio cuerpo tenemos mecanismos que regulan la temperatura corporal y que hacen que esta se mantenga estable en torno a los 36ºC, tanto si en el exterior hace frío como si hace calor. La piel es una estructura muy importante en la regulación térmica y su papel se centra en el efecto barrera a la entrada de calor o frío en el cuerpo.

Cuando estos mecanismos son sobreexpuestos a las altas temperaturas o bien las condiciones de hidratación o circulación sanguínea no son las idóneas, se produce una incapacidad para regular la temperatura y se da el golpe de calor.

Las temperaturas extremas producen un aumento de la transpiración por la piel (sudor) y evaporación de agua por la respiración. Ello conduce a una pérdida importante de líquidos y de sales minerales que el organismo necesita para funcionar correctamente. Es por ello que debemos estar contínuamente hidratados y beber mucha agua.

 

LA DIETA CONTRA EL CALOR

Cuando el calor nos invade con sus rayos solares necesitamos algo fresco para compensar temperaturas tan altas. Las frutas y verduras con alto contenido en agua y fibra son aconsejables, ya que además de alimentarnos mantienen nuestra piel hidratada. Durante el verano, es aconsejable que comamos alimentos con una hidratación mayor, ya que nuestro cuerpo no necesita tantas calorías como en las estaciones más frías, donde mucha energía se dedica a mantener la temperatura corporal.

Además del agua, los jugos, los helados y las sopas frías aportan al organismo una gran cantidad de agua, vitaminas, minerales, hidratos de carbono y antioxidantes.

Un lugar especial ocupan las sopas frías, donde el gazpacho español se lleva la palma por su alto valor energético, su capacidad refrescante y sobre todo, por su exquisito sabor.

Otro alimento que no podemos omitir en la dieta veraniega es el helado, cuyo consumo se reduce prácticamente a los meses en que el sol luce con su máxima potencia. Su poder refrescante es bien conocido, pero, además, estos alimentos son a la vez muy nutritivos y digestibles. Poseen un elevado aporte energético que se sitúa alrededor de las 300 calorías cada 100 gramos. El nutriente mayoritario (28%-34%) son los hidratos de carbono, principalmente azúcares añadidos, aunque también contiene proteínas y grasas que se sitúan entorno al 20%. El resto de la composición, casi la mitad, es aire, además de algunos aditivos.

 

SOPA FRIA DE VERDURAS (GAZPACHO)

Ingredientes para 4 personas:

 

1 kilo de tomates

1 pepino

1 morrón verde

1 diente de ajo

1/2 cebolla

50 gramos de miga de pan duro

4 cucharas soperas de aceite de oliva virgen

3 cucharadas de vinagre

Sal

 

Elaboración:

Pasar por la batidora el morrón, el pepino, el ajo, la miga de pan y el tomate hasta que quede una pasta; Mezclar este conjunto y añadir el aceite poco a poco. Mezclar con un pco de agua para que no espese demasiado.
Echarlo en un colador puesto en cima de una sopera. Añadir el vinagre. Rectificar la sal.

A la hora de servirlo conviene agregarle unos «tropezones» (cebolla picada, huevo duro o trozos pequeños de morrón y pepino).

Cuando se sirva pueden echarse unos cubitos de hielo para la sopa no pierda su poder refrescante.

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