Tiene la palabra
Carta abierta a la senadora Mónica Xavier
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Usted es una abusadora, ¿cómo va a hacer un debate con Alfie? Lo dejó mudo, con los ojitos chiquitos. Para defenderse tuvo que irse por la tangente, como siempre, dijo cualquier incoherencia. Lo único bueno es que, si el Partido Colorado tenía el 8% de los votos, ahora tiene el 3%.
LUIS ALBERTO PORTUGAL -C.I. 623.994-2
Otro punto de vista sobre la despenalización del aborto
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El Grupo de Reflexión Académica, núcleo independiente formado por alumnos y egresados del Instituto Superior de Ciencias Religiosas, ante la situación de la inminente voluntad de despenalizar el aborto en el Parlamento, considera oportuno divulgar la presente reflexión.
Nos expresamos según nuestra doble condición de hombres y mujeres sensibles y además cristianos, si bien la primera alcanza para sostener la no despenalización del aborto, tema que ha tenido trámite hasta ahora desfavorable en el Parlamento.
En primer lugar –y esto bien se señaló oportunamente en el Parlamento en una ocasión– hay un tema previo para discutir: qué es vida. Mal podremos tomar partido sobre el aborto si primero no respondemos a esta pregunta, pues los supuestos de los que partiríamos no serían compartidos. Se necesita aquí un debate ético amplio sin que los partidos piensen si ese debate crucial les ganará o restará votos.
En la esfera biológica son la Biología y la Medicina las disciplinas a las que debemos preguntar. Estas informan que desde la fecundación del óvulo, es decir, desde la constitución de la célula huevo, están dadas todas las condiciones para que se desarrollo un ser humano completo y distinto a la madre y al padre, como lo hemos sido cualquiera de nosotros. Para afianzar esta convicción, la formulación de Ginebra del Juramento Hipocrático, señala: «Tener absoluto respeto por la vida humana, aun desde el instante mismo de su concepción». Es decir, el argumento central, no es de índole religiosa, sino científica.
Admitido todo esto, no parece adecuado recurrir a una «consulta popular», que podrá verse condicionada por elementos subjetivos o por posturas no siempre bien informadas o influenciadas por vivencias personales o familiares cercanas. El sí o no a la vida no puede depender de mayorías, si es que todos estamos de acuerdo en defender la vida como bien indiscutido e inviolable, cosa que parece obvia debido al respeto que nos inspiran los Derechos Humanos. El derecho a la vida no puede ser plebiscitado.
Y si alguien dice que la vida no es humana hasta tanto el feto tenga tal o cual edad puede respondérsele que cada edad es un tránsito obligatorio que inexorablemente tendrá al desarrollo de un hombre o de una mujer, por lo que tal argumento resulta engañoso. ¿Que hay hipocresía? ¡Sí, la del doble discurso! Pero esto no es excusa. Es el problema de generaciones que han empleado una doble moral en múltiples aspectos y estas contradicciones inundan nuestra vida en mil situaciones reparables. Y hay que examinarlas todas. Detectarlas no sirve para justificarlas, sino para corregirlas.
Los que tanto hemos bregado por verdad y justicia, para esclarecer el tema de los desaparecidos, ¿vamos ahora a «desaparecer» niños del útero materno? ¿No es una crasa contradicción? ¿Son menos vida ellos que los otros?
Las mujeres, por su parte, deben ser protegidas en sus vidas. No deben realizarse abortos en ninguna ocasión. Tampoco en las llamadas situaciones «seguras», ya que lo son para ellas, pero no para el bebé, quien morirá. Debemos bregar para que las leyes fomenten la educación sexual, un embarazo amparado económicamente y la posibilidad de dar en adopción a los hijos que la mujer o la pareja no deseen tener. A veces no desean a su hijo (el embarazo no deseado es el problema central de fondo) pues «aborta» sus pretensiones de una adolescencia con preocupaciones precoces de madre y las embreta en situaciones de exigüidad económica penosa o de discriminación socio-familiar. Parece muy razonable que entonces puedan dar a su niño a quienes lo esperan, en adopción, para lo cual el Estado deberá agilitar el expedienteo, lento y obstaculizante que va más allá de las necesarias precauciones, y asegurar que ese embarazo será controlado y asistido. Las leyes deberán proteger a estas madres y salvar de la discriminación a sus hijos, que al ser adoptados vivirán afortunadamente como hijos «legítimos». Vale tanto una vida como otra. Y quienes practican abortos, lejos de ayudar a las madres desesperadas, lucran con su desesperación y luego se pertrechan con toda una justificación sin consistencia.
Ni hablar de los hombres en tanto padres, que quedan excluidos de las decisiones, o las aceptan indolentemente o, no pocas veces, suministran fondos para la práctica del aborto, todo lo cual los convierte en coautores del mismo y no en coprotectores de la vida. El hombre es co-responsable desde el inicio. Si como es lógico se le exige responsabilidad no debe excluírsele luego con el falaz argumento de que «la madre dispone de su cuerpo» ya que el cuerpo del niño en gestación no es parte del cuerpo de la madre pero obliga responsablemente al padre y a la madre a que se respete su derecho a vivir. Cuestión de Derechos Humanos.
Si como seres humanos sensibles no admitimos el aborto (aunque es comprensible la desesperación de quienes están viviendo la situación), como cristianos le damos el sentido del respeto a la vida, a la naturaleza humana que Jesucristo, siendo Dios, compartió con nosotros.
Se lo admita o no, el aborto destroza embriones o fetos y les priva de la vida en nombre de conveniencias externas (por más sólidas que parezcan). Si pese a la educación sexual ocurre un embarazo no deseado y los padres no desean asumir el desafío de la responsabilidad que les cabe, ese niño seguramente tiene una familia sustituta que lo elegirá, tal cual es, que lo hará hijo ¡gratuitamente! Siempre que la burocracia y las maniobras abortivas no lleguen antes. Atentamente:
GRUPO DE REFLEXION ACADEMICA
Peligro en Propios y Ramón Anador
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El viernes alrededor de las 21.00 horas, fue rapiñada en la esquina de Propios y Ramón Anador, la conductora de un vehículo en momentos en que los semáforos obligaban a parar con luz roja.
Un ladrón, que previamente arrojó una piedra al vidrio del lado derecho del auto, actuando fugazmente robó la cartera y la chaqueta a la mujer que conducía el vehículo, y que por milagro no sufrió lesiones ante la rotura de la ventanilla.
En el caso intervino la Seccional 11ª, de la calle Velsen, que al parecer ya tenía otras denuncias sobre sucesos de este tipo en dicha esquina. El delincuente se sabe es un hombre de algo más de 20 años, que espera el momento oportuno en que el semáforo no da paso y surge de las sombras para consumar el delito.
Preguntamos: ¿no es hora de poner vigilancia por unos días, tratando de sorprender al ladrón? Al parecer los vecinos saben del caso, los robos de este tipo se reiteran y pensamos que la Policía debe actuar cuanto antes. Incluso proporcionando un auto a una mujer policía, que vistiendo de particular le ponga un «cebo» al chorro, en tren de poder sorprenderlo. Esperamos que la ministra Daisy Tourné ponga atención al asunto.
IFRAN – BKA 7045
Agradecimiento del Cedel
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Emprendedores y vecinos del Centro de Desarrollo Económico Local (Cedel) de Casavalle desean agradecer por este medio el artículo realizado por el periodista Matías Rótulo sobre las actividades que se realizan
en este Centro, que fue publicado en en la Sección Comunidad el jueves 15 de noviembre pasado.
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