La palabra como medio para lograr la dignidad
«Desde que nací vine al mundo con una cruz, porque el doctor que atendió a mi madre, cuando me vio nacer antes de tiempo (6 meses) dijo: esto tírenlo a la basura. Pero una mano de Dios una enfermera le dijo: Si usted me da permiso, yo me llevo a la niña y si Dios pone su mano puede vivir igual que otro ser humano».
Así comienza el relato de Isabel, una de las mujeres de Cardona y Florencio Sánchez que volcó sus experiencias de vida en el libro «Manuscrito de vida», que contiene historias de mujeres que participaron del programa Rutas de Salida y que fue editado por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
La iniciativa partió de las Coordinadoras del Instituto Soy. Desarrollaron un taller literario, trabajo que posteriormente fue compilado en este libro.
Algunas de estas mujeres que se atrevieron a contar sus historias no habían terminado la escuela primaria, pero sus relatos son más que elocuentes de la realidad muchas veces descarnada que han debido atravesar.
Relatos crudos
«Con los cuidados de la señora continúa Isabel estuve en una caja de zapatos envuelta en algodón y bolsas de agua caliente. Me daba leche en un gotero y coralina cada tres horas porque me daban convulsiones. Estuve un año con ella, después me llevaron mis padres. (…) Un día mi madre nos dejó atados a mis dos hermanos y a mí, y prendió fuego el alero del rancho donde vivíamos. Yo era la mayor y quería desatar a mi hermano Luis para poder salir y no podía. Lloraba sin consuelo porque veía que nos íbamos a quemar. (…) Un vecino que andaba por ahí vio llamas y vino junto a su hijastro de 12 años. El señor le dio al chico un cuchillo y nos cortó las sogas. Vinieron varios amigos de mi padre y apagaron el fuego. Cuando llegó papá le dijeron que había sido mi madre, que nos había prendido fuego y se había ido con otro».
Este y otros relatos sencillos y desprovistos de todo artificio literario reflejan las historias y los sentimientos más hondos de estas mujeres, muchas veces menospreciadas y golpeadas por una dura realidad que con mucho esfuerzo y decisión intentan doblegar.
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