Estudian inhabilitar tablado del Club Albatros por contaminación acústica
Con 48 años de Carnaval, los coorganizadores del tablado que se instala en el Club Albatros, en el barrio Atahualpa, no podían prever, a finales de 2006, que la reapertura del escenario peligraba.
Antes incluso de mudarse a una casa que linda con los fondos del club, un vecino denunció que los eventos que se organizan allí excedían el límite de decibeles permitidos por reglamentación municipal. Logró reunir alrededor de 50 firmas entre el resto del barrio. De la cadena de denuncias presentadas ante el Centro Comunal Zonal (CCZ) 15 tampoco se salvaron Cambadu, el bar Los Yuyos y una casa de fiestas ubicada en Carlos Vaz Ferreira y Av. Luis Alberto de Herrera. El denunciante presentó informes médicos que comprobaban los trastornos a la salud que puede causar el exceso de ruido.
«Lo curioso es que en esa misma casa vivió una familia por más de 60 años, y nunca se quejaron», comentó Luis Sesser, presidente del Club Albatros. Luego de notificados sobre las denuncias, la directiva consiguió reunir 1100 adhesiones entre los vecinos del barrio.
Un dilema
«Para nosotros es vital que el tablado siga funcionando, porque representa el 80% de los ingresos del club. Si cierra, 200 gurises se van a quedar en la calle», dijo Sesser, en referencia al número de chicos que asisten al club para practicar deportes -especialmente básquetbol- y participar de espacios de recreación.
Después de que el Centro Comunal Zonal (CCZ) 15 notificara al club de las denuncias en su contra, la directiva y el organizador del tablado que se instala cada febrero -Juan Carlos Muiño- presentaron un proyecto de mejoras para vencer la contaminación acústica. Quitaron parte del techo, cambiaron la amplificación y cerraron las ventanas que dan hacia la calle Vaz Ferreira. Finalmente, consiguieron la autorización para el Carnaval 2007. Sin embargo, al igual que en otros tablados, los inspectores acudieron durante febrero y constataron algunos picos que excedían los decibeles permitidos por normativa.
«Hubo multas y se pagaron. Pero queremos aclarar que los excesos sólo se dan en momentos aislados, sobre todo cuando actúan las revistas y los lubolos», explicaron Sesser y Mario Cortés, delegado del club. «De hecho, por el tipo de instrumentos que usan estas categorías, los decibeles se sobrepasarían incluso sin amplificación», agregaron.
Por ese motivo, Daecpu pelea por que la Junta Departamental decida que el número de decibeles permitidos en época de carnaval aumente. «Si no es así tendrían que cortar el carnaval. ¿Qué ocurre con los otros espectáculos? Parece que si no hay denuncias, no pasa nada», dijeron los directivos del club.
Sin embargo, desde la Intendencia de Montevideo se explicó que el combate a la contaminación acústica es una política global, que no se limita a un solo escenario. Además, un par de meses atrás el Defensor del Vecino emitió un comunicado en que manifestaba su preocupación por el exceso de ruidos en carnaval y la falta de garantías de los vecinos de la ciudad en esa época del año.
En estudio
Sesser y Cortés admitieron que los tablados exceden el nivel de sonido admitido por reglamentación. «Sabemos que la Ley les da la razón, pero precisamente por eso hay que cambiarla. Con la reglamentación actual nadie podría hacer carnaval», afirmaron.
El tema es una prioridad para el Departamento de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo, que coorganizará el Primer Encuentro sobre Contaminación Acústica el 6 de diciembre (ver recuadro). A partir de entonces, las reglamentaciones vigentes se pondrán a estudio.
Mientras tanto, también está a estudio la habilitación del Albatros. El maestro Gustavo Ortiz, director de la Región Oeste, dijo que compartía la «preocupación de los vecinos» sobre los niveles acústicos de la zona durante Carnaval. «Nuestra intención es que el barrio pueda tener su carnaval pero que los vecinos puedan dormir», sostuvo.
Según explicó Guillermo Montalbán, secretario de la Junta Local del CCZ 15, a partir de ahora los técnicos del Servicio de Instalaciones Mecánicas y Eléctricas (dependiente del Departamento de Desarrollo Ambiental de la IMM) se encargarán de realizar las pruebas necesarias para determinar el nivel de ruido que emite el escenario. Eso decidirá si se forma una mesa de negociación local que dé el permiso definitivo al club Albatros.
«Hace tiempo estamos tomando en cuenta la contaminación acústica y los reclamos de los vecinos. Actualmente recabamos toda la información disponible», dijo Montalbán, quien agregó que ya se le ha informado a Juan Carlos Muiño que el tablado no podrá realizarse «en las condiciones del año pasado».
El jerarca insistió en que, en caso de que los técnicos del SIME evalúen de modo positivo las pruebas que efectúen en el lugar, el gobierno local tomará en cuenta que el club «tiene intenciones de adaptarse». De cualquier modo, aclaró que la decisión final estará en manos del Departamento de Desarrollo Ambiental, la División Turismo e incluso el intendente de Montevideo.
Las propuestas
Por otra parte, los coorganizadores del tablado han presentado un nuevo plan en el que realizarán varias reformas que posibiliten reducir los ruidos molestos. El mayor avance será la distribución de la amplificación del tablado en varios waffles pequeños -en lugar de seis u ocho grandes- para conseguir un «efecto envolvente» del sonido.
Además, para mostrar su «buena voluntad», decidieron comenzar el Carnaval 2008 una semana más tarde, no ceder al club para los ensayos de ningún conjunto y no realizar otros espectáculos antes de febrero, «para tener 30 días de música en lugar de 65″.
«Esperamos que nos habiliten cuanto antes, para no tener que cerrar las puertas y para que el empresario pueda empezar a conseguir sponsors», indicaron. Los directivos del club recordaron que en el Club Albatros contrata entre 280 y 300 conjuntos cada carnaval. En promedio, asisten allí 1000 espectadores por día. *
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