Tiene la Palabra

Respuesta al señor Dorval, C.I. 1.778.655-0

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Es obvio que el señor Dorval habla desde el resentimiento, debido a qué, lo desconozco.

Seguramente si el señor Dorval cobrara el sueldo que percibimos los empleados bancarios no se consideraría «privilegiado», ya que la canasta básica en este país supera los $ 30.000 mensuales, y la mayoría de nosotros no cobra líquido esa cifra.

También me gustaría recordarle al señor Dorval, que nuestros sueldos no salen de Rentas Generales, si no que nosotros trabajamos en una empresa que sí es del Estado, pero es un ente autónomo que genera sus propios recursos, por lo que sus impuestos, señor Dorval, no van a nuestros bolsillos y seguramente nuestros impuestos sí vayan al suyo.

Todos los meses se publican las ganancias que obtuvo el Banco República, de las cuales me siento partícipe, ya que es el resultado de la suma de todos los esfuerzos, la de todos sus funcionarios y su Directorio, porque somos un equipo con diferencias, seguramente, pero somos un equipo, y todos queremos lo mejor para el Banco y para nuestro país.

Quienes trabajamos en el Banco República ingresamos por riguroso concurso, con una base de estudio mínimo, que en mi época era 4º año aprobado y actualmente es bachillerato completo, teniendo la mayoría de quienes trabajamos aquí, estudios muy por encima del mínimo exigido.

Desde hace ya varios años sólo ascendemos si concursamos. Por ejemplo, mi cargo es ejecutivo de negocios, puesto que obtuve después de pasar cuatro pruebas y cuya duración fue de dos años, sí, dos años, ya que la primera prueba fue el 18/12/2004 y accedí al puesto el 04/12/2006.

Señor Dorval, no sé cuántos años tiene, pero seguramente haya escuchado o leído muchas veces que el Banco República llamaba a concurso para ocupar vacantes, ¿por qué no se presentó?

Y por último, su expresión: ¡Duro con ellos!, me traen viejos y malos recuerdos, pero parece que usted quiere volver a ellos.

Muy atentamente

MARIA C.I. 3.138.484-1

 

Las multas de tránsito

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* A quien corresponda, aunque debería decir «al señor inspector de la IMM Nº 557 (obvio que se desconoce la identificación):

El día 07 de noviembre, Ud. me sancionó con una multa de 2 UR ($ 679,50) por encontrar (dar captura) mi auto estacionado en la vereda norte de la entrada al Colegio Seminario; si bien el citado colegio paga y muy bien, más de 60 metros de estacionamiento para sus vehículos escolares, en esta época, casi finalizando las clases, se hace muy poco uso de esa vereda por los citados vehículos.

Soy una abuela que retira a 2 nietos varias veces por semana, uno escolar y una liceal; cada uno sale por distintas veredas: norte y sur.

Ese día que Ud. me multó, y que encontró a mi nieta parada junto al coche, yo había cruzado preocupadísima pues no encontraba a mi nieto ya que lo habían cambiado al edificio de enfrente y yo no tenía conocimiento.

Cuando Ud. se aproximó a mi auto, mi nieta que estaba parada al lado, le vio mirándolo con una libreta en la mano pero, lamentablemente, ella no tenía idea de cuál era su intención pues nunca recibimos una multa; optó por salir a buscarme ya que no sabía de mi paradero pues jamás, léase jamás, estaciono en lugar no permitido; coordino a través de mensajes telefónicos y retiro a cada uno de los niños sin estacionar.

Ni bien leo su notificación me dirijo al lugar que allí se cita para apelar con los argumentos que corresponden dicha infracción.

Explico detalladamente, en el formulario correspondiente, cuál fue la situación que me obligó, por un espacio de menos de 10 metros, permanecer bien estacionada (no en doble fila cosa que es habitual) sobre el cordón pintado de rojo y blanco. Allí me dijeron que en un mes una comisión decidiría si era admitida mi apelación.

Hoy llega a mi domicilio (¡qué cortesía!) la notificación de la multa.

Me comunico (después de 13 minutos de música y voces grabadas) con la Sesión de Apelaciones y me confirman que mi apelación no fue admitida.

Conclusión, debo pagar por haber optado estacionar un momento en lugar prohibido pero perteneciente al citado colegio, sin afectar en absoluto el tránsito, sin bloquear ningún garaje… y correr a buscar a un niño en lugar de recorrer cuadras y cuadras buscando un lugar ya que en esa zona es muy difícil de encontrarlo y correr el riesgo de que el niño saliera y no encontrar a nadie esperándolo.

Me pregunto, para próximas situaciones, que si se dieran, creo que actuaría de la misma forma, ¿existe algún argumento real que haga que una multa de la que lógicamente el Sr. inspector se beneficia en parte, logre quedar sin efecto? Si eso no existe, clausuren la Comisión Asesora de Apelaciones de Multas ya que su trabajo no tiene sentido ya demás ahorrarían, supongo, suculentos sueldos: ¡si se multó, hay que pagar!

Lo que me alivia, aunque sea un poquito, es la cara del empleado que me tomaba el formulario de apelación y al leerlo sacudió la cabeza con esa expresión que cualquiera lee: «Esto no se puede creer» refiriéndose lógicamente a la multa insólita del Sr. inspector Nº 557… Sin palabras.

NOEMI DA CUNHA C.I. 843.844-9

 

¿Familia o pareja? ¿Moral o instintos?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Proceso sexual, significa lisa y llanamente, proceso abortivo.

Todo es cuestión de conocimiento y disciplina.

Aquellos que procuran el sexo sin embarazo, bien pueden atenerse al período menstrual sin caer en el recurso abortivo.

Lícito y honesto regular excesos reproductivos que provoquen exceso de descendencia que podría significar problemas de mantenimiento digno y responsable.La frase del «hijo no deseado» es hijo rechazado. El matrimonio tiene por objeto la reproducción responsable.

Matrimonio sin hijos es sencillamente fracaso familiar… nulidad social.

La pareja que anhela el sexo sin hijos constituye imperdonable blasfemia. Sexomanía sin límites… maternidad rechazada, significa aberración social.

Lograr la aprobación de un proyecto de despenalización abortiva y continuarán las prácticas clandestinas que casi siempre culminan desgraciadamente: todo es cuestión de economía.

¿Para qué entonces la promoción antirreproductiva? ¿Para continuar en el vicio y la ignorancia?

Uruguay precisamente necesita imperiosamente la mayor natalidad. Somos país despoblado. Es un imperativo social nuevas generaciones jóvenes y al mismo tiempo espiritualmente cultas.

JOSE LUIS  AZAROLA SAINT C.I. 875.196-0

 

Policía Caminera aclara

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Mediante Oficio Nº 1167/07 de fecha 20 de los corrientes, solicitamos a usted apoyar a este Cuerpo para una acción de comunicación, con la que se pretende informar a la población sobre la apertura del período de inscripción para ingreso de esta Unidad.

Sin querer abusar de vuestra gentileza y de ser posible, queremos realizar una pequeña modificación en la misma, en el ítem A. Donde dice edad de 18 a 35 años (se podrá solicitar habilitación de edad y altura mediante nota presentada en el M. Interior), deberá decir simplemente edad de 18 a 35 años, retirando lo que está entre paréntesis.

Sin otro particular, le saluda atentamente

EL DIRECTOR  NACIONAL DE POLICIA CAMINERA INSPECTOR PRINCIPAL DOCTOR ERNESTO TEIXEIRA  ABOGADO

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