Un encuentro con artistas callejeros
Un día del año 2006 Numa se tomó un ómnibus en el Prado para ir a la radio. Subió un artista callejero y cantó una canción y pasó a recoger el dinero. Cuando el cantor estaba por bajarse el guarda se levanta y saca un cuadernito dirigiéndose hacia el centro del ómnibus. «Acá hay un amigo al cual le quiero dedicar un poema», dice, y con una estentórea voz se lee una poesía escrita por él. El ómnibus no paraba en las paradas y el cantor callejero no se bajó y quedó parado al lado del conductor mirando. La gente aplaudió. «Y yo, sin saber qué hacer me fui al centro del ómnibus, llamé al muchacho que estaba con la guitarra, se la pedí y cantamos a dúo ‘La Patria Compañero’. Ahí ya estábamos llegando al centro y más aplausos, el guarda lee otro poema y el muchacho canta otra canción y llegamos a la Ciudad Vieja. Yo pensé que estaba soñando», terminó su cuento «el Numa».
Al otro día Numa se encuentra con otro cantor callejero y le dice al artista que vayan a la radio una vez por semana. Están en CX 38, todos los jueves, el último bloque lo realizan los músicos callejeros.
«Hay gente muy buena y otra que no, o también puede estar muy gastada, porque es un trabajo duro cantar haciendo equilibrio con calor o frío», indicó Numa.
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