Tiene la palabra
¿Para qué es candidato el Dr. Ramírez?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Nos ha causado asombro al pasar por 18 de Julio y Pablo de María, observar un nuevo baluarte del Partido Nacional llamado «Idea Nacional», donde se proclama la fórmula «Larrañaga-Ramírez».
Posteriormente leímos una nota en la que el famoso abogado, ex ministro del Interior durante el gobierno de Lacalle, cargo al que luego renunciara, con citas bíblicas trata de explicar la creación de dicho nuevo grupo político. A la vez, anuncia (una verdadera lástima para quienes fuimos ex alumnos) su alejamiento de la tarea docente en la Facultad de Derecho.
La pregunta surge sola: ¿por qué insiste el Dr. Ramírez en candidaturas, si por ejemplo ahora que es el primer suplente al Senado del Dr. Larrañaga, cuando éste toma licencia nunca asume esa tarea, que pasa a ocupar su pariente el Dr. Aguirre?
No suena bien esto de que el prestigioso abogado y profesor sea candidato, si para la inmensa mayoría del Partido Nacional todo asoma como una candidatura «de relleno», simplemente usada para mostrar junto a Larrañaga a gente de prestigio como aquel, que llegado el momento no acepta desempeñar tareas en el gobierno o en la oposición, lo que ocurre actualmente.
Ni la Biblia, ni el calefón querido «Profe».
DORA IRIBARNE LOPEZ – C.I. 2.345.678-6
¿Elección directa a padrón abierto?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* ¿Qué tienen en común las diferentes manifestaciones de varios dirigentes de la estructura del FA ante la propuesta de elección directa a padrón abierto y para mayores de 16 años que fuera lanzada a la opinión pública días atrás?
La respuesta es simple: el aferrarse a las formas antes que ninguna otra cosa. Como si las formas, los reglamentos y los estatutos fueran fines en sí mismos y no lo que verdaderamente son, herramientas al servicio de objetivos políticos.
Algunos de los dirigentes que en un principio respondieron a las preguntas de la prensa ante el lanzamiento de la iniciativa de la elección directa del presidente del Frente Amplio, han dicho que rechazan esta propuesta porque es algo que no está contemplado en los estatutos, como si la cambiante riqueza de la vida pudiera estar prefijada en unos artículos de un estatuto que si fuera tan fantástico seguramente habría resuelto este y otros asuntos hace un buen rato.
La propuesta que está disponible para aquellos que quieran adherir en www.elecciondirecta.blogspot.com pretende aportar a la solución de un entuerto que va más allá de la elección del presidente del FA y que involucra la falta de participación de la inmensa mayoría de quienes nos sentimos frenteamplistas, la no resolución de los temas de recambio generacional, la participación y protagonismo de las mujeres, el papel bastante relegado del Frente Amplio del Interior en los temas nacionales, y sobre todo la necesidad de dilucidar el rol político del FA como fuerza política en relación al gobierno que por primera vez es detentado por representantes de esta fuerza desde marzo de 2005 y en especial el desafío de ganar las elecciones de 2009 y proyectarse al siglo XXI con visión y liderazgo.
Para quienes se han opuesto a esta idea (no muy diferente que la de las elecciones internas del FA que tanto bien le han hecho en materia de participación y transparencia y respaldo democrático) lo único que importa son los sacrosantos estatutos.
Se ve que el estatuto contempla el tirar uno tras otro nombres de posibles candidatos a la presidencia del FA (sin más argumento político que el propio nombre del candidateado) porque sobre eso nada han dicho siendo que se trata de algo que desgasta a los propios compañeros que son manipulados mediáticamente con todas las consecuencias personales y políticas que eso trae aparejado y que además, lejos de resolver, complica aún más la salida.
El punto es que no es sólo un tema de nombres: es un tema de política. De política como actividad humana que crea proyectos y temporalidades nuevas para responder a desafíos que nunca pueden pronosticarse del todo, política como creación e invención, política como pasión por el futuro y compromiso y amor por el bien y por la gente.
La política implica riesgos. Implica estar muy alerta a los cambios, a las fluctuaciones, a los retrocesos y a los infinitos movimientos de la realidad y la sociedad a cada momento. Implica audacia e imaginación junto con la mayor responsabilidad posible.
Sin embargo, lo que dan a entender estos compañeros al rechazar sin el más mínimo atisbo de análisis ni de respeto por las ideas de otros frenteamplistas no menos frenteamplistas que ellos es que a la hora de resolver los dramáticos desafíos del FA para poder seguir liderando el camino de los cambios junto a la gente, se deja de lado la política y se colocan todas las fichas en el casillero de la administración, es decir en esa práctica que consiste en establecer patrones de control, reordenamiento y cuantificación de lo que existe, de lo que hay, de modo que todo quede como está y que nada se vea alterado.
Si la política es llevada a ese plano sencillamente deja de serlo y quienes se dicen políticos pasan a ser gerentes o gestores de unos procedimientos y unas reglas pensadas para regir hasta el fin de los tiempos como si la realidad no cambiara.
Lo que los dirigentes del FA y todos nosotros debemos responder y discutir es entre otras cosas lo siguiente: ¿Cuál es el camino para la mejor sinergia entre gobierno y fuerza política para potenciar los logros de nuestro gobierno y ayudar a corregir a tiempo los errores que pudieran cometerse?
¿Qué papel tienen y tendrán el casi millón de frenteamplistas que siéndolo no tienen ninguna participación en los partidos ni en los esmirriados Comités de Base?
¿Qué Frente Amplio es necesario para ganar en primera vuelta en 2009 y gobernar para profundizar los cambios que beneficien y favorezcan a la sociedad uruguaya?
¿Qué Frente Amplio necesitamos para enfrentar exitosamente los desafíos de conducir el país en el siglo XXI por un camino de desarrollo inteligente para ser mejores y más plenos?
¿Qué presidente necesita en esta etapa el FA para cumplir esos grandes objetivos muchos de los cuales requieren y demandan con urgencia debates amplios y sustantivos?
¿Cómo debe ser elegido el futuro presidente del FA?
Y «last but not least» ¿los frenteamplistas que no pertenecemos a ninguno de los partidos que integran la coalición o que no participamos de ningún Comité de Base del FA, somos menos frenteamplistas que los que sí lo hacen? ¿O directamente no somos parte del FA como se ha insinuado por parte de algún dirigente? ¿Lo que nosotros podamos aportar le importa o no al Frente Amplio?
Sólo a partir de la generación de respuestas a estas preguntas es que tiene sentido el manejar el asunto de los nombres, y no como se ha hecho con bastante poca seriedad en los últimos meses.
La cuestión es entonces entre los contenidos y las formas que siempre les deben estar subordinadas, entre la política a lo grande y la pequeña y muchas veces mezquina administración de lo que hay.
PROFESOR CESAR BARRETTO LUCHINI – C.I. 3.163.836-5
Compartí tu opinión con toda la comunidad