Matar a todos, en Nueva York
La película fue seleccionada por el Programa Ibermedia como una de las quince mejores de las más de trescientas que apoyó en sus diez años de existencia, que se celebran con esta muestra en el MoMa.
El galardón resulta doble, no sólo por ser una de las quince películas seleccionadas (la única de Uruguay), sino porque fue escogida para abrir la muestra, en una jornada especial en la cual fue presentada por su director, Schroeder, y precedida por un espectáculo musical a cargo de Osvaldo Montes y su banda, que interpretaron una selección musical de las películas elegidas.
La reseña del MoMa señala que «Matar a todos» sobre el asesinato del chileno Berríos en Uruguay «tiene el vértigo de las verdaderas intrigas políticas mundiales, con traiciones personales y familiares en un marco de ‘negocios sucios'». Califica al filme como «una obra madura, con conciencia social y alcance ambicioso, potenciado por la perfecta interpretación de Roxana Blanco, con las dudas y determinación de una mujer en un mundo de hombres».
Las quince obras seleccionadas para la muestra del MoMa incluyen, entre otras, a «Machuca» de Andrés Word (la única elegida por Chile, país coproductor de «Matar a todos»), «Fados», del español Carlos Saura, «Kamchatka», de Marcelo Piñeyro, y «La dignidad de los nadies», de Fernando «Pino» Solanas, ambas de Argentina.
«Matar a todos» fue seleccionada en la Sección Oficial del quincuagésimo quinto Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde Uruguay participó por primera vez en la categoría «A» de uno de los principales festivales de cine del mundo, y obtuvo el Premio del Público en la décimosexta edición del Festival de Biarritz, Francia.
La trama del filme cuenta que «cuando la democracia continúa imponiéndose ante las alicaídas dictaduras latinoamericanas, un hombre huye por el bosque de un balneario uruguayo. Se refugia en la comisaría del pueblo y, desesperado, denuncia que ha sido secuestrado, que van a matarlo, que es chileno y que su nombre es Eugenio Berríos. La denuncia llega a la abogada Julia Gudari, asistente del juez Santa Cruz. Julia, a medida que avanza en la investigación, advierte que la policía ha pretendido borrar todo rastro del caso. Desde la embajada de Chile tampoco encuentra respuesta. Descubre que se trata de un bioquímico que trabajaba para la policía secreta de Pinochet, a quien había convencido de que sería capaz de «gasear Buenos Aires» con armas químicas. Julia comienza a desentrañar una historia sórdida que la involucra directamente: tanto su padre, el general Gudari, como su hermano, Iván, forman parte de la alianza macabra y harán todo lo posible por alejar a Julia de la verdad». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad