En lugares del Interior no se respeta la prohibición de fumar en locales cerrados
Sedes de clubes deportivos, cantinas de sociedades criollas, restaurantes ubicados en calles céntricas, oficinas de correos… No importa la hora o la actividad; en muchos locales del departamento de Canelones –nuestra investigación nos llevó inclusive hasta Florida– se viola el decreto Nº 268/005 que establece que «todo local cerrado de uso público y toda área laboral, ya sea en la órbita pública o privada destinada a la permanencia común de personas, deberán ser ambientes 100% libres de humo de tabaco».
El primer toque de alerta partió de la denuncia concreta transmitida a LA REPUBLICA por un matrimonio que concurrió a una fiesta criolla en una reconocida sociedad nativista de Los Cerrillos, actividad de la que también fuimos partícipes. Grande fue la preocupación y la sorpresa de la pareja, propietarios de un comercio gastronómico en Montevideo, cuando cayeron en la cuenta de que en la cantina de la institución varias personas fumaban tranquilamente. El disgusto fue en aumento cuando a la hora del almuerzo ingresaron al amplio salón comedor de la sociedad criolla, y también el humo del cigarrillo era una constante. Esto ocurrió varias semanas atrás durante la fiesta de la yerra en la ciudadpueblo cerrillense. «¿Acá dejan fumar?», preguntó la señora a la moza, que respondió solícita: «Si los encargados no dicen nada, yo no puedo hacer nada».
El concesionario de la cantina y uno de los directivos de la sociedad criolla no dudaron en expresar a este corresponsal: «¿Con qué los parás a estos paisanos?».
«Bochando» con humo
Con motivo de jugarse el Campeonato Nacional de Bochas en Aguas Corrientes, llegamos una mañana de domingo a la sede del club de bochas de la localidad. La cancha de bochas y el salón de actos comparten un gran espacio cerrado, que muchos clubes quisieran tener. A los pocos minutos de estar allí, alguien encendió un cigarrillo y ese «ejemplo» fue seguido por varios de los presentes.
Esta escena se ha repetido hace pocos días en la sede y cancha cerrada del Radio Club, en San Antonio, durante la disputa de una etapa del torneo departamental. Una vez alertadas las autoridades del club de que varias personas estaban fumando –en el piso, además, eran visibles innumerables colillas–, comenzó el gracioso ritual que se reitera en otras instituciones y lugares públicos: el presidente, secretario o encargado inicia una recorrida arrimándose por detrás de los fumadores y susurrándoles en el oído: «Apaguen los puchos que hay inspectores».
El encargado de la parrilla del restaurante San Jorge, en la principal avenida de San Jacinto –uno de los pocos lugares en donde se puede almorzar en la localidad–, en cuyo salón principal reinaban las diminutas brasas de los cigarrillos encendidos, reconoció a LA REPUBLICA que «al principio se respetaba y salían a fumar afuera, pero ahora nadie hace caso».
Le recordamos el monto de la multa que aplica el Ministerio de Salud Pública (MSP), a lo que respondió sin dudar: «Si el dueño no dice nada… Yo no fumo y me tengo que aguantar».
La idea expresada por el matrimonio que concurrió a la fiesta en Los Cerrillos -«hay como una sensación de afloje»- está bastante generalizada en muchos lugares del interior, no sólo en Canelones.
Unos domingos atrás, en el restaurante de un club social, en la calle principal de Cardal –departamento de Florida–, casi todos los clientes que estaban al mostrador se encontraban fumando.
Las denuncias
Olor a tabaco encendido, bocanada de humo o última pitada de un cigarrillo que llega a su fin son parte de las quejas que apuntan a la oficina de Correos de la ciudad de Canelones.
Algunas de las personas que han hecho saber la situación a LA REPUBLICA manifiestan que han realizado la denuncia por el 0800 4444.
En ese sentido, el director departamental de Salud, doctor Daniel Pazos, dijo a LA REPUBLICA que el procedimiento era muy lento porque las denuncias son procesadas en Montevideo, luego se envían al Programa para el control del tabaco (MSP), y de allí pasan al cuerpo inspectivo. El jerarca también confirmó que los inspectores salen de Montevideo.
Por su parte, el director del programa para el control del tabaco, del MSP, doctor Winston Abascal, dijo a LA REPUBLICA que la tarea de los inspectores se mantenía, pero que no pueden «inspeccionar todo el país todo el tiempo». Confirmó que las denuncias recibidas en el 0800 eran trasladadas al programa que dirige, donde se procesaban. Abascal anunció que se reuniría en breve con el director general de Contralor Sanitario de la Intendencia de Canelones, doctor Mario Ancel, para tratar estos asuntos. Ancel había expresado a LA REPUBLICA, en ocasión de la conferencia de prensa realizada para informar del cierre de dos panaderías de Canelones por usar bromato de potasio, que la comuna canaria no estaba llevando a cabo inspecciones con relación al incumplimiento del decreto Nº 268/005, y que su percepción era que se estaba fumando menos.
Es oportuno recordar que aquel establecimiento público o privado que viole la norma tomará una multa de 100 unidades reajustables (UR) (equivalentes hoy a $ 33.975). En caso de constatarse una reiteración de la falta, la multa será de 200 UR, que a la fecha ascienden a $ 67.950.
*
Compartí tu opinión con toda la comunidad