Del cine al teatro

­¿Cómo se vive el teatro después de haber experimentado el disfrute del cine?

C.T. ­Y es como los fideos con tuco y las milanesas. Aunque hayas comido milanesas los últimos diez días, no quiere decir que te mate el sabor de los fideos con tuco. Son cosas distintas y las dos están buenas y son placenteras.

En cine se trabaja en un orden alterado y está bueno. Los primeros veinte días hicimos todo lo que iba en exteriores y después vinimos e hicimos los interiores en Paso Carrasco.

Lo que tiene de bueno para mí el teatro es que vos sos el responsable último del asunto, vos manejás el tiempo real de la obra de teatro. En cambio en cine vos no juntás el material, vos hiciste pedazos todo el tiempo. Y esos pedazos los juntó otro, no le diste un orden.

V.M. ­En cine además hay un montón de gente que trabaja un año después que vos grabaste. Y no llaman a cada uno para preguntarle «¿qué película tenés en la cabeza o qué película te imaginás?».

Lo que tienen en común, es que si vos no tenés ganas, pasión, convencimiento, no sirve. Ni cine, ni teatro, ni nada.

C.T. ­En teatro vos tenés que proyectarte para llegar al tipo que está en la fila 30. En cambio el cine te viene a buscar con la cámara. En El baño del Papa puntualmente la cámara buscaba al actor. Charlone era un personaje más, a veces no lo veías estaba como integrado.

 

Virginia Méndez

Es actriz egresada de la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD), además es integrante y fundadora de la compañía teatral Italia Fausta. Ganó el premio a mejor actriz extranjera en el Festival de Gramado, por la película El baño del Papa. Hecho que nunca «imaginó, ni esperó».

Es soltera, tiene 49 años, su comida preferida es la pasta, es de Peñarol, le gusta el deporte y salir a trotar tres o cuatro veces a la semana, 20 minutos aproximadamente. Nació en Mercedes. Vino a Montevideo a los 20 años, un año después de terminar el liceo. Le gusta mucho la ciudad de Minas. Ama el cine, pero piensa que le falta «aprender mucho todavía». Aunque ya le picó el «bichito del cine» y le gustaría «volver a trabajar».

 

César Troncoso

Es actor de cine y teatro. Tiene 44 años y 20 de actuación en teatro, actividad que comenzó a desarrollar en el teatro La Gaviota. Trabajó en la película Viaje hacia el mar y tiene propuestas para hacer otras películas.

Su pareja es Adriana, que es psicóloga y tiene una hija, Clara, de nueve años. Es hincha de Aguada y «un poco de Nacional», aunque no le gusta mucho el fútbol. Le gusta mucho el cine, leer y Valizas. Actualmente trabaja en un estudio contable, como auxiliar.

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