Prohibido para nostalgicos

Todo al 65

Fue el año en que el gran Alberto Candeau maravilló a los espectadores con su «Galileo Galilei». Los tangueros se preparaban para rendir homenaje a Julio Sosa que en ese fin de noviembre se cumpliría un año de cuando se piantó a cantar allá arriba. Es que el año 1965 entraba en la recta final y la cultura popular se enriquecía con gran cantidad de espectáculos. Los radioteatros salían en sus clásicas giras de fin de año por los barrios y ciudades del Interior. El gran éxito de la fonoplatea de Carve titulado «Un tal Florencio Medina» recorría los clubes barriales. Era una obra de corte gauchesco dirigida por el maestro Juan Casanovas con la actuación de las exquisitas Raquel Azar, Marisa Paz y el caballero Alfredo González. El Stella D’Italia tenía enormes colas en sus boleterías. Se juntaban los montevideanos con los inmigrantes españoles que disputaban las casi agotadas localidades. Es que estaba en cartel la obra titulada «Guitarra y muñeiras» por la Compañía Teatral dirigida por Mora Galián y Julio Alassio con la actriz Aurora Rodríguez y Duilio Borch entre un gran elenco. Esas «muñeiras» habían entusiasmado a los oyentes de la Radio Nacional y ahora como era costumbre el fin de la temporada era sobre las tablas con el público aplaudiendo de pie. Otro personaje muy querido de esos tiempos fue Mario Rivero que había hecho capote con una obra radiofónica titulada «Nos cayó un pibe del cielo».

Durante todo ese año 1965 los oyentes habían seguido los capítulos pegando la oreja a la Radio Rural en horarios de la noche. Con esa obra el director Rivero se atrevía a pelear duro y parejo con la novedad de la TV en los horarios centrales de las 21 horas. Y aunque hoy parezca una utopía, la que ganaba era la radio y ahí estaban los vecinos lagrimeando con las peripecias de ese folletín dirigido por el talentoso Mario Rivero y con prestigiosos actores como Luis Fontana y Lupe Cruz. Por eso a nadie extrañaba que en su gira de fin de año «Nos cayó un pibe del cielo» fuera aclamada en todo el país. Otro luchador por el arte popular fue Julio César Armi, llamado «el actor de los humildes». Su bastión estaba en la fonoplatea de CX 32 Radio Sur y se jugaba a los sentimientos de su proletaria audiencia. Con Armi, los malos eran malísimos, las damiselas sufrían, los bondadosos eran humillados pero al final los buenos les daban pa’ tabaco a los malignos. Así era la obra que ese año representó Armi titulada «Reina de mi Patria» que hizo llorar a los vecinos. Y el Sodre para no ser menos cerraba su temporada de radioteatros con artistas de los quilates de Júver Salcedo, Violeta Amoretti y Núbel Espino. El 65 terminaba pero la emoción seguía pegando fuerte en los barrios populares.

Con más recuerdos y música los esperamos en 1410 AM LIBRE. *

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