La ciencia estudia el comportamiento racista
Llevaron a cabo un experimento en el que unos voluntarios fueron testigos desde dentro de las decisiones de una empresa sobre contratación de personal. Vieron el currículum de cada candidato que optaba al puesto de trabajo, y los comentarios y recomendaciones de los entrevistadores. No se trataba de una empresa real, y no había en ella personas reales involucradas, pero para los voluntarios, ignorantes de la farsa, todo aquel montaje era realidad. Los voluntarios de color que habían sido testigos de decisiones injustas de contratación motivadas por causas ambiguas obtuvieron resultados menos eficientes en ese test sobre los colores de las letras, lo que sugiere que estaban utilizando una gran parte de sus recursos mentales a encontrarle un sentido a la injusticia presenciada. En cambio, y éste es un resultado también revelador, los voluntarios blancos estaban más distraídos en el test después de presenciar situaciones de racismo claro y descarado que una discriminación más disimulada. Salvatore y Shelton suponen que esta diferencia de reacciones se debe a que los blancos raramente experimentan racismo dirigido contra ellos, por lo que quedan mucho más desconcertados cuando presencian una situación así, y por esa misma razón no se percatan de la versión disimulada de ese racismo. En cambio, para muchas personas de color, el racismo abierto contra ellas no es, por desgracia, una situación inesperada, y ya han desarrollado estrategias psicológicas para lidiar con él. Es el racismo sutil, disimulado, insidioso, amparado en excusas y sin signos evidentes de su naturaleza, lo que puede sumergirles en dudas y cavilaciones capaces de robarles una parte importante de su capacidad de concentración.
Compartí tu opinión con toda la comunidad