Nuevos datos permitirán saber si los terremotos son predecibles
A 3 kilómetros bajo tierra, están extrayendo muestras de la Falla de San Andrés. Una enorme fractura de la corteza terrestre en la costa oeste de los EEUU. Por vez primera, unos geólogos han extraído muestras de roca intactas, a 3 kilómetros por debajo de la superficie, en la Falla de San Andrés, la tristemente célebre grieta que se extiende a lo largo de unos 1.300 kilómetros por California. Nunca antes los científicos habían tenido disponibilidad de muestras de roca procedentes de una profundidad tan grande en la que es una de las fallas más peligrosas del mundo. Ahora, con este material recientemente obtenido, los científicos esperan poder contestar a las preguntas pendientes de respuesta desde hace mucho tiempo, acerca de la composición y propiedades de la falla. En conjunto, los geólogos obtuvieron 41 metros de núcleos de roca de 10 centímetros, pesando aproximadamente una tonelada. Estos núcleos fueron traídos a la superficie mediante un pozo de investigación abierto al perforar hasta una profundidad de más de 4 kilómetros dentro de la Tierra.
Los científicos, tratando de averiguar cómo las grandes fallas que limitan las vastas placas tectónicas de la Tierra evolucionan y generan sismos, siempre han tenido que inferir estos procesos mediante métodos indirectos. Hasta hora, sólo podían trabajar con muestras de fallas antiguas expuestas en la superficie terrestre después de millones de años de erosión y elevación, o recurriendo a simulaciones informáticas y a experimentos de laboratorio que sólo pueden dar una idea muy aproximada de lo que podría estar sucediendo en las profundidades donde se generan los terremotos. «Ahora podemos tomar a la Falla de San Andrés en nuestras manos», comenta Mark Zoback, profesor de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Stanford. «Sabemos de qué está hecha, y podemos estudiar cómo se comporta».
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