¿Quién la pone?
Según Giovanni Sartori, «los políticos son populares en tiempos heroicos, pero pocas veces en tiempos rutinarios, cuando la política de la democracia se convierte en un confuso y ordinario esfuerzo cotidiano».
Los tiempos heroicos han dejado de abundar y es desde el siglo XIX que se habla del desencanto por la política y los políticos. Es un asunto viejo. Pero cuando en 1983 Lipset y Schneider probaron que «la brecha de confianza» tenía que ver con episodios de corrupción, creció en la ciudadanía la necesidad de información sobre lo que pasa al interior de los partidos. Sartori añade: «Sencillamente hay demasiado dinero en el medio y el costo de la política se ha vuelto excesivo y está fuera de control».
En Uruguay, donde también ha crecido esa desconfianza, se discute ahora la regulación estatal del financia-
miento de los partidos, como forma de transparentar su manejo y las eventuales implicancias. Sin embargo, días atrás, durante un seminario acerca del tema, la mayoría de los expositores convocados coincidieron en «los grandes riesgos» de una regulación de ese tipo.
Desconozco detalles del proyecto de ley correspondiente. Intuyo, eso sí, que podemos confundirnos a partir de qué verbo usamos: a mi juicio, no se trata de regular sino de saber. Por ejemplo, es legítimo y necesario que cualquier ciudadano sepa, al momento de votar, quién ha puesto el huevo abundancial, o sea los dólares porque en estos casos pesos corren pocos para financiar la campaña de un partido o de un candidato que puede llegar a la presidencia de la República. Es natural pensar que quien aportó, digamos, un millón de dólares, tenga la esperanza de algún retorno si el hombre por el cual jugó su huevo recibió la banda, porque, aunque los hay, son pocos los benefactores y los desinteresados.
Si dispone de esa información, el ciudadano confiará o no. Si lo hace, obviamente su voto será un acto más responsable.
Aunque al fin igual se equivoque. *
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