Robinson Crusoe
En «Conocimiento del hombre» Adler dice que el carácter es un concepto social; sólo se lo puede vincular al mundo circundante: «En el caso de Robinson Crusoe carecería de importancia el carácter que tuviera».
Como las personas que tiran basura fuera de los contenedores, los ensucian, destrozan o incendian no son ni siquiera émulos desvalorizados del náufrago inventado por Daniel Defoe sino, al contrario, conviven en una sociedad organizada, su carácter adquiere importancia para quienes velan por la higiene en la ciudad y por el mantenimiento de una infraestructura que pagamos los contribuyentes. Pues bien, apelando al sentido común, la Intendencia Municipal de Montevideo ha resuelto vigilar más atentamente los depósitos de basura y multar a quienes infrinjan las disposiciones vigentes, sean vecinos del barrio o hurgadores.
Sólo me incomoda una duda. Pocos municipios tienen, como el capitalino, tantas leyes, normas y ordenanzas para hacer más civilizada la relación entre los ciudadanos; por supuesto, ellas contienen sanciones para quienes las violen. Las hay referidas al tránsito, el arbolado, las veredas, el alumbrado y, obviamente, la recolección de residuos. Sin embargo, a diario cualquiera advierte con qué alevosía se las omite.
La relación entre infracciones y penas aplicadas es, para éstas, absolutamente desventajosa.
Supongo no lo sé con certeza que se debe a dos causas: por un lado, un cierto aflojamiento de la tensión vigilante que se va produciendo al paso del tiempo; por otro, falta de personal suficiente para controlar todo lo que cae dentro de la aplicación de esas leyes, normas u ordenanzas.
Y esto sin olvidar el carácter de los montevideanos.
En fin. Bienvenida la decisión. Pero cuidado, muchachos. Sería horrible que pasara lo que tantas veces y alguien, ya loco por la ineficacia de la nueva medida, propusiera algo como aquel plan para evitar incidentes en discotecas: hacer los bailes a puertas cerradas. *
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