Las relaciones de poder
En la era de la globalización y de la hegemonía de Estados Unidos, los factores internacionales tienen una gran influencia en las relaciones de poder de los países latinoamericanos. La globalización financiera, fruto de los avances tecnológicos y de la liberalización de los movimientos de capitales, le otorgó un gran poder a las instituciones financieras. Existe una especie de pasaje de capitalismo industrial a capitalismo financiero. Ese poder global de estas instituciones también se manifiesta en los niveles nacionales. La influencia financiera también se manifiesta nítidamente mediante el accionar de los organismos financieros internacionales, con predominio de Estados Unidos, y con gran peso en la orientación de la política económica de los países que reciben préstamos de los mismos. Los factores internacionales tienen también muy elevada influencia sobre los medios de comunicación a través de las agencias internacionales que definen las informaciones más relevantes y de las cadenas internacionales de televisión. En un seminario internacional Felipe González expresaba que los acontecimientos que sucedían en Africa si no eran informados por la CNN no existían. Los factores internacionales tienen gran influencia sobre las fuerzas armadas de los países latinoamericanos por su formación, equipamiento y estrechas vinculaciones. Los factores internacionales tienen enorme peso en las relaciones de poder de los países latinoamericanos por la presencia de grandes empresas trasnacionales en sectores económicos estratégicos.
Un ensayo preliminar de análisis de las relaciones de poder en Uruguay nos permitiría ubicar en la cúpula al sistema financiero, a los propietarios de los grandes medios de comunicación y a las grandes empresas trasnacionales y sus aliados locales. El sistema financiero está centrado en la presencia de grandes bancos trasnacionales instalados en el país. No existen bancos de propietarios nacionales privados. Estos bancos trasnacionales se mantuvieron indemnes de la crisis financiera de 2002 y mantienen un fuerte poder que no ha sufrido modificaciones con la instauración del gobierno del Frente Amplio. Los organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial y el BID tienen un enorme peso a través de las condiciones que fijan en los préstamos que otorgan. En general las condicionalidades del FMI son más duras y más estrictas. El gobierno del Frente Amplio canceló las deudas con el FMI, dejando sin efecto el acuerdo stand by. Esto le otorga más autonomía a la política económica. Sin embargo para un país con elevado endeudamiento externo, que está recurriendo al mercado financiero internacional con colocación de títulos de deuda pública, la opinión del FMI sobre la orientación de la política económica es gravitante. A ello debe agregarse la orientación ortodoxa de las actuales autoridades del Banco Central, donde se destaca una inadecuada política cambiaria. En esencia los bancos trasnacionales y el FMI, aunque sin la presión directa de los stand by, mantienen fuerte poder en Uruguay.
Los medios de comunicación tienen un enorme poder en el plano nacional. Influyen sobre los valores y motivaciones de la sociedad, deciden cuáles son las informaciones relevantes y cuáles no lo son; en muchas ocasiones sustituyen a los partidos políticos en su influencia sobre la opinión pública e inclusive sustituyen al Parlamento determinando los debates nacionales, sus temas y quiénes participan. Como decía Stiglitz, para un político es más importante un minuto de televisión que un discurso de una hora en el Parlamento. El trabajo de las Naciones Unidas denominado «La democracia en América Latina. Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos» muestra que para el 65% de los encuestados los medios de comunicación tienen mucho poder mientras que el Poder Ejecutivo sólo lo tiene para el 36%. Con el actual gobierno tampoco existen cambios significativos en el relacionamiento con los medios de comunicación. Es necesaria la democratización de los medios y esto, en un régimen democrático, significa abrir la libre competencia para generar la imprescindible igualdad de oportunidades. Hay que enfrentar monopolios como el de Equital en la televisión por cable y revisar las autorizaciones de frecuencias para radios que se otorgaron por amiguismo o por razones clientelísticas a correligionarios políticos. La libre competencia es lo que asegura un principio básico de la democracia como la libertad de expresión del pensamiento. Una adecuada política de comunicaciones sigue siendo una materia pendiente del actual gobierno.
Las empresas trasnacionales vienen intensificando su poder en el panorama nacional. La forestación, el turismo, la extranjerización de la tierra y de la industria frigorífica son indicadores relevantes. Estamos viviendo una etapa histórica de inversión extranjera directa que en el futuro influirá en las relaciones de poder. Las remesas por beneficios de estas empresas trasnacionales no repercuten negativamente en la actualidad por la entrada de capitales y por la liquidez del mercado financiero internacional. En el caso chileno estas remesas comienzan a ser relevantes. No estamos en contra de la inversión directa extranjera, sobre todo si aporta capital, tecnología, mercados externos y capacidad de gestión. Debemos intentar que sus objetivos de ganancia sean funcionales con los objetivos nacionales. Por ello, a vía de ejemplo, no es menor la necesidad de definir la cantidad y calidad de tierras aptas para la forestación, que no es una tarea del mercado sino de las autoridades gubernamentales. Hay que definir los rubros en función de la productividad de la tierra, que es el recurso escaso, y el mantenimiento de la calidad de los suelos. La experiencia internacional muestra que la inversión extranjera directa no puede tener exclusividad ya que no supera el 10% del total de las inversiones en las experiencias exitosas, incluidas las del Sudeste asiático y el propio caso de Chile. Por lo tanto es muy trascendente la inversión nacional, pública y privada. El papel de los empresarios nacionales es muy relevante para el futuro de Uruguay.
En esencia, empresas trasnacionales financieras y productivas y los medios de comunicación se mantienen sin modificaciones en la cúpula del poder. Importa destacar que en la reforma tributaria se le cobra el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas a los profesionales y a las rentas de capital. Sin embargo interesa señalar que se favorece a sectores de altos ingresos ya que hay rebajas al Impuesto al Patrimonio, se rebajan cinco puntos del Impuesto a la Renta de las Empresas y, en los mayores niveles de ingreso, las rentas de capital pagan menos que las rentas del trabajo. A su vez en la reforma de la salud ni los profesionales no dependientes ni los que reciben en exclusividad rentas de capital se incorporan en las primeras etapas al Seguro Nacional de Salud, por lo que no realizarán aportes solidarios, como en cambio se les exige a los de altos ingresos que reciben rentas del trabajo.
En un segundo nivel en las relaciones de poder podríamos ubicar a empresarios que se organizan en las gremiales de la producción y el comercio y a los trabajadores nucleados en los sindicatos. Es evidente que los sindicatos de trabajadores han mejorado su poder de negociación facilitado por la acción del gobierno mediante las negociaciones colectivas y los Consejos de Salarios. Existe un mayor número de sindicatos y se ha más que duplicado la sindicalización de los trabajadores.
En resumen, hay una combinación de poder económico y político con descensos del poder militar. Se mantiene el poder de las empresas trasnacionales financieras y productivas y de los propietarios de los grandes medios de comunicación, mejora sensiblemente el poder de los sindicatos de trabajadores y el elevado ritmo de crecimiento del PBI facilitó mejoras en los sectores populares, bajando la tasa de desempleo abierto, mejorando el salario real, otorgando más recursos p
ara salud y educación y una especial atención a los sectores sociales más desfavorecidos mediante el Plan de Emergencia y el futuro Plan de Equidad. *
Senador del Espacio 609, Frente Amplio
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