EN LA CAPITAL LOS TURISTAS PAGAN EN PROMEDIO 10 DOLARES POR DIA

Hostales: una estadía diferente en Montevideo

Una forma económica de vacacionar es ahorrando dinero en alojamiento. En algunas partes del mundo existen casas de familia que reciben turistas por una módica suma. Allí la experiencia de los viajantes se vuelve más enriquecedora, fundamentalmente por el intercambio directo con los locatarios. Otra manera de viajar y conocer personas, ya no sólo de una parte del mundo, sino de muchos lugares, son los hostales. Quienes prefieren este tipo de hospedaje comparten todo: la cocina, el comedor, los baños y las habitaciones.

 

Hostales en la capital

Desde los últimos cinco años, Montevideo cuenta con algunos hostales, que atraen turistas de la región y del resto del mundo. Los jóvenes son quienes más eligen este tipo de hospedaje, pues les conviene por el precio. Además, la movida juvenil que allí se genera también funciona como un llamador.

En Montevideo, el precio por día ronda los 200 y los 300 pesos, lo que significa un poco más de 12 dólares en promedio, o menos de 10 euros para los europeos. El precio incluye desayuno, ropa de cama y el acceso a Internet.

A pesar del precio económico y del notorio aumento de hostales en la ciudad, en temporada baja, es decir de marzo a noviembre, el número de «pasajeros» (como allí los llaman) cae notoriamente. En temporada alta permanecen llenos, y el resto del año se alojan no más de 20 personas. El número total de plazas varía de un hostal a otro, pero en general rondan las 60 o 70 camas.

 

Corta estadía

Si bien la ocupación en temporada alta es continua, en general la permanencia de los visitantes es fugaz. La mayoría se queda dos o tres días. «Conocen Montevideo y al otro día siguen su viaje al Este, principalmente a la costa de Rocha», explicó Carlos Márquez, encargado de «Montevideo Hostel», que se encuentra en Canelones casi Convención.

El dueño de Red Hostel, ubicado en San José y Santiago de Chile, al igual que Márquez, dijeron que los mejores meses sin duda son enero y febrero, sobre todo este último, por el carnaval.

Es inevitable el encanto que despiertan nuestro carnaval y toda la franja costera. Aun así, está latente la necesidad de ampliar el turismo para aumentar la llegada de pasajeros en temporada baja. «Yo creo que nuestra temporada se limita mucho al turismo de playa. Habría que ver cómo hacer para que Montevideo sea atractivo también en temporada baja», explicó el encargado de Montevideo Hostel. «Yo me rompo la cabeza pensando qué podemos hacer para que la gente venga en invierno, porque económicamente es muy larga la temporada baja», añadió.

 

Actividades culturales

Parece imposible hablar de «hostales» sin nombrar Buenos Aires. Y es que la llegada de turistas acostumbrados a alojarse en un hostal es frecuente en esa ciudad, porque las propuestas que allí se ofrecen son llamativas en todas partes del mundo.

Para que lo mismo ocurra en Montevideo, resulta necesaria una mayor difusión de las actividades culturales que aquí se desarrollan. Pero antes, destacó Varela, «es cuestión de convencerse de que podemos ofrecer cosas buenas, sean actividades o lugares donde ir», detalló. A modo de ejemplo, él recomienda a los turistas europeos que vayan a la feria de Tristán Narvaja. «Les encanta. Imagínate, ¡un mercado a cielo abierto, donde venden antigüedades a bajo precio!», concluyó.

 

Turismo idiomático

En Red Hostel trabajan mucho con estudiantes extranjeros, lo que garantiza una permanencia más prolongada de los visitantes. El «turismo idiomático», actividad que está de moda en muchas partes del mundo, de a poco se está difundiendo en nuestro país. Para los jóvenes que vienen a estudiar español a Montevideo, alojarse en un hostal resulta muy conveniente por el costo total de la estadía. Por otra parte, la sociabilidad es inevitable y les permite poner en práctica la nueva lengua.

 

Intercambio

Para quienes reciben a los visitantes «está muy bueno» cuando los chicos permanecen varios días en la ciudad, «porque da para conocerlos más. Tenés un trato personal y eso es lo más lindo del negocio», explicó Márquez. El trato con la gente es lo que más le gusta porque «es como estar viajando por todo el mundo sin salir afuera», contó.

Por otra parte, Federico Bardier, recepcionista de Red Hostel, dijo que trabajar ahí «es lo más cercano a viajar que hay», básicamente porque le permite «descubrir otras culturas» gracias al contacto con la gente.

El intercambio entre los viajeros es inevitable. De hecho, «la idea no es que vengan sólo a dormir, sino crear como un centro cultural», contó entusiasmado Márquez. Para lograr el clima ameno, que se respira al ingresar al hostal, hay esparcidos instrumentos musicales por el enorme comedor. Se divisan entre cinco y seis guitarras, instrumentos de percusión y hasta un piano. Además, hay una mesa de ping pong. Para el encargado, la música y los deportes ayudan a la gente a integrarse y que se conozca mejor.

El clima de fiesta se vive sobre todo a la hora de la noche, cuando finaliza un largo día de recorrida por la ciudad. En ese momento, casi siempre se arman «las previas» y después salen en grupo a bailar a algún boliche. *

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