Tiene la palabra

Carta abierta a la senadora Margarita Percovich

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* ¡Bien por sus colegas que transversalmente defendieron el derecho a la vida! No existe mejor noticia política en el año que el rechazo del Senado de la República al proyecto sobre despenalización del aborto. Frente a la vida y su defensa primó la cordura y la razón. No hubieron allí izquierdas ni derechas, pues para ser consecuentes con el bien más preciado, con el derecho más elemental la sociedad y sus representantes siempre estarán presentes.

La posición del presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez en relación a vetar la pretendida despenalización y su proyecto de ley en una sociedad que informa de 30.000 abortos por años concuerda bien y fielmente con su postura sobre los derechos humanos. El aborto, en el que se coarta la vida sin más razón que el deseo a no tener hijos, constituye un homicidio con alevosía. Es una atrocidad y una práctica recurrente de quienes no se hacen responsables por sus actos. No cabe otra interpretación. En particular debiera ser así para quienes dicen ser defensores acérrimos de los derechos humanos y se ubican en la primera línea para anular la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado. Es incomprensible a todas luces la actitud desafiante de una senadora de la República criticando la condición de líder natural del actual gobernante que ha recibido la adhesión popular más sólida desde los tiempos de Batlle y Ordóñez. Para ser de izquierda hay que parecer de izquierda y vivir en el país real, no en el de Harry Potter.

Existe en esta lógica presumida y soberbia una actitud desconcertante y ajena a lo que el Uruguay real es en tan sensible tema y en lo que los uruguayos estamos demandando hoy senadora Percovich: mejor salario, más trabajo, mejor salud y educación. No está el país con 600.000 uruguayos en el exterior para discusiones bizantinas que sólo el pueblo en definitiva debiera laudar en un plebiscito. Quien suscribe no va refrendar la despenalización del aborto, en todo caso. Es más nos parece un despropósito, hoy, con las necesidades que tiene el Uruguay de por medio, llevar este tema al Parlamento Nacional.

Lo decimos quienes hemos sido absoluta e irreprochablemente consecuentes en la defensa de la vida y los derechos humanos, si Ud. recuerda el incidente que nos afectara durante agosto de 2006 y que nos privó de nuestra fuente laboral en la secretaría de un distinguido diputado neoespacista, al expresarnos públicamente contra el bombardeo a población civil inocente en el Líbano.

¿Lo tiene Ud. presente aún?

Mucho más pagaríamos por defender los derechos del niño y adolescente plasmados en un muy mal Código de la Niñez y Adolescencia, votado a las apuradas y a fines del gobierno del Dr. Jorge Batlle, que no responde a la realidad de pobreza infantil extrema, donde se dan casos muy puntuales que no concuerdan con el tan mentado «espíritu de la ley», un aumento exponencial de la criminalidad infantil y adolescente y una actuación muy poco pro activa de todo el sistema de atención a la infancia, en particular cuando nos encontramos frente a niños abandonados en las calles, fenómenos que se da con tanta o mayor evidencia en sociedades de América Latina.

Lo afirmamos quienes trabajamos con sacrificio en establecimientos de reclusión infantil y adolescente, en el área de amparo, en la división jurídica del INAU y hemos compartido la miseria humana más degradante y también la satisfacción, motivo de orgullo personal por los logros obtenidos en muchos de esos niños. Nos sentimos, por tanto, parte del querido instituto. O sea hablamos con propiedad. La denostada «perrera» recibió y recibe en su seno a pesar de la escasez de recursos y la falta de funcionarios especializados a la franja etaria más débil en la cadena de pobreza del Uruguay. Es un mérito de esos denostados funcionarios que han dedicado su vida a la tarea de educadores, mucho antes de que el Sr. Camors y su equipo técnico creara la carrera de Educación Social a fines de los años 80. Quien suscribe no tuvo tiempo para ser educador social. Fue hogar educacionista del menor a secas durante años, en momentos apremiantes donde la demanda de afecto de esos niños no nos permitía más que vivir y respirar junto a sus necesidades. Para trabajar en el INAU hay que ser vocacional por los pobres, naturalmente… Hay que conocer y vivir la pobreza y el hambre para ser y parecer en la vida. Un poco de humildad y menos realismo mágico es lo que nos hace falta a muchos uruguayos. ¿No cree Ud.?

RICARDO CAPPELETTI

 

Por favor no hablar mal de Venezuela

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* El día 11 del cte. en un informativo de las 6.00 a.m. escuché unas declaraciones (no capté al autor, de las mismas, pero me pareció reconocer la voz del ex presidente Luis A. Lacalle; sin embargo, mi somnolencia, no me permite asegurarlo totalmente), en las cuales efectuaba una crítica muy fuerte, al embajador venezolano Franklin González.

Que nadie crea que soy un cholulo; pero para mí, el señor González, mencionado en párrafo anterior, es una persona con hondo sentido humanitario, solidario como pocos, y más adelante voy a explicar por qué de esos elogios.

Primero cabe mencionar, que el presunto señor Lacalle se molestó porque el embajador de marras se refirió a la historia uruguaya con expresiones (que comparto) más o menos de este tenor: «La historia del Uruguay se enriqueció, con sus 2 grande héroes, como lo fueron Artigas y Sendic». La objeción, obviamente, era para el segundo mencionado.

Los ciudadanos nacionalistas consideran héroes a Aparicio Saravia y a Leandro Gómez, y nadie se molesta por ello. ¿Por qué cree, el ciudadano Luis Alberto Lacalle (o quien fuera, el malediciente) que Raúl Sendic no está a la altura de Saravia y de Gómez? Si Raúl Sendic padre fue un subversivo, los mencionados caudillos blancos también lo fueron. Entiendo por subversivo a quien se levanta en armas contra un gobierno constitucional. Tanto los nacionalistas de 1904, como los tupamaros antes de 1970, combatieran contra gobiernos constitucionales y por coincidencia, colorados. ¿Quieren decirme, cuál es la diferencia?

Y ahora, voy a manifestar aquí, que mi admiración por el señor embajador ya citado proviene de un episodio que narraré seguidamente.

El suscrito, como la mayoría de los uruguayos y uruguayas tuvo la desgracia de realizar inversiones para la familia en los últimos 20 años, y no tuvo tiempo, de abonar sus deudas, antes del año 2002, cuando la suba desproporcionada del dólar, y la tremenda inflación, que fue su consecuencia, produjeron un «tsunami económico, de graves consecuencias. De ahí a malvender mi automóvil y mi apartamento, hubo un pequeño paso (años 2004 y 2005, respectivamente).

Mis 4 visitas al Banco Hipotecario para pedir, que al realizar la venta, se me efectuara una rebaja al menos del 50% para cancelar, mis deudas. Si tenemos en cuenta que había abonado puntualmente durante 15 años, una cuota nada pequeña, los U$S 18.600 retenidos por esa Institución me parecen realmente excesivos. Los secretarios de los directores, Morodo y Escarone dijeron que sólo podían efectuar el descuento del 10% de acuerdo con la ley vigente.

Como la vivienda que ocupamos actualmente está a nombre de una familiar (actualmente internada en un geriátrico) porque padece demencia senil ni yo ni mi esposa, tenemos vivienda a nuestro nombre. Fue adquirida 100% con venta de mi campo. Con 72 años, tuve necesidad de endeudarme fuertemente, en el presente año. Ninguna persona o Institución me daba la solución para consolidar deudas a una edad que nos merecemos tranquilidad.

Conocedor de la gran sensibilidad del gobierno venezolano decidí enviarle una carta al mencionado señor embajador, don Frank
lin González. Este señor, de formidable calidad humana se interesó por mi caso y solicitó a una Institución de su país, que actúa en nuestro medio, que atendiera mi caso. Se planificó la consolidación por mí solicitada. A más de 2 meses, no he podido conseguir la garantía necesaria. Pero ese es problema «uruguayo y no venezolano».

Es decir, que mi agradecimiento, al representante de la República Bolivariana de Venezuela, es enorme. De ahí mi repudio a esa voz mañanera que expresaba su desdén hacia una persona de bien, dispuesta a ayudar a un modesto ciudadano uruguayo, cuando mis propios compatriotas me dieron la espalda…

LUIS CARLOS PIEDRA BUENA  FERREIRA CHAVES – C.I. 3.400.065-0

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje