ANP utiliza nueva herramienta jurídica para acelerar el retiro de barcos abandonados
El presidente de la ANP, Fernando Puntigliano, señaló a LA REPUBLICA que en los últimos dos años esa administración hizo importantes avances en el retiro de las embarcaciones abandonadas o hundidas, proceso favorecido por cambios en los procedimientos jurídicos. Esta situación aclaró el jerarca permitió «la quita de muchas embarcaciones en este tiempo».
En tal sentido, el gerente general de la ANP, ingeniero Alberto Díaz, manifestó que el organismo abrió una tercera licitación para la remoción de varios barcos en estado de abandono o semihundidos. En cada una de las licitaciones fueron retiradas seis embarcaciones, sumando una veintena de unidades. Algunas de ellas son de pequeño porte, y la más grande tiene 80 metros de extensión. En esta última licitación se incluyen barcos varados y semihundidos en el muelle de pesca de Montevideo.
A las empresas se les pide cotización para que el retiro se produzca antes de fin de año. No obstante, un caso que no pudo incluirse en esta licitación será contemplado en un nuevo llamado, explicó Díaz.
La ANP está efectuando un seguimiento de los buques. El organismo detectó 17 barcos con embargos entre privados y, «según la experiencia, muchos de ellos pueden quedar abandonados e impedir las operaciones en el puerto», dijo el jerarca.
Díaz asegura que estas embarcaciones pueden llegar a ser un «obstáculo» para la administración y se deben destinar recursos para sacarlas del agua. El gerente general de la ANP aclaró que si estas embarcaciones de privados que no están operativas se sacan de los puertos y de las zonas de navegabilidad, el Estado uruguayo obtendrá un «beneficio indirecto».
En cuanto a los barcos abandonados que están incluidos en el proceso de licitación, permanecen varados en el muelle de pesca o próximos al espigón F.
Contacto con Dinara
Las causas que determinan el abandono de estas embarcaciones obedecen, en parte, a la pérdida de los permisos de pesca. En tal sentido, las autoridades de la ANP están conversando con sus pares de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) para que adopte recaudos antes de efectuar un traspaso de permiso de pesca. Una de las propuestas a implementar, dijo el jerarca portuario, es que se condicione el traspaso de una embarcación al desguace de la anterior.
La inversión que deberá efectuar la ANP para quitar las seis embarcaciones incluidas en la última licitación ronda los 70.000 dólares. La empresa que haga el retiro de las embarcaciones se quedará con la estructura de los barcos como parte del pago por el trabajo hecho. Una vez que el Estado se apropia de esa embarcación abandonada o con deudas, adquiere la potestad de venderla, desguazarla y transferirla.
Barcos no operativos afectan la imagen del país
Además de la quita de espacio en el puerto o los problemas de navegabilidad que generan, otro aspecto que preocupa a las autoridades de la ANP es la imagen que trasmite el país con la presencia de estas embarcaciones. Puso como ejemplo que en Internet todavía pueden verse fotos del puerto capitalino con la presencia del barco Atila II, que ya fue retirado de las aguas.
El gerente general manifestó que en la Rendición de Cuentas de 2006 la ANP y la Dirección Nacional de Hidrografía adquirieron la potestad jurídica de iniciar el proceso de retiro de las embarcaciones privadas cuando el propietario mantiene una deuda superior a tres meses. Antes, sólo se podían retirar cuando estaban hundidas.
Díaz enfatizó que la herramienta jurídica permite agilizar los trámites y poder sacar a los barcos no operativos mientras estén a flote. *
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