Nervios entre el conocimiento y la informática

Ayer, Lucía estaba ansiosa porque tenía que dar la segunda prueba del BPS. «Salvé la primera parte y mañana tengo la prueba de informática. Tengo unos nervios terribles», explicó la joven de 25 años.

Pero ella no fue sin previa preparación. En agosto comenzó a asistir a una academia privada para formarse. El costo del curso fue de más de 3.000 pesos. Esa academia preparó en promedio a 120 aspirantes al mismo cargo, y según pudo saber Lucía, tuvieron que rechazar personas por falta de cupos.

A pesar de la inversión y de los meses de estudio, comentó que, luego de tener la primera prueba, había comprobado que la preparación fue mala. «Me preguntaron cosas distintas a las que vimos. Digamos que me sirvió para agilizar el ‘balero’, porque hay cosas que no veía desde la escuela, pero para nada más».

Cada concursante podía irse de la prueba una vez que finalizara su trabajo, aun antes que se cumplieran los 60 minutos disponibles.

Ella, en cambio, prefirió quedarse hasta que el tiempo se acabara. Aprovechó cada minuto para corregir con calma las respuestas que dio a las preguntas.

Si bien Lucía considera que la preparación en la academia privada no fue del todo buena, pasó a la segunda ronda, y en este momento le intriga cómo será la prueba de herramientas informáticas en formato múltiple opción. Mañana conocerá ese dato, así como el resultado que le permitirá seguir en carrera o no.

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