Escrito por: ANTONIO PIPPO
¿Qué es el pragmatismo? El método filosófico según el cual el único criterio válido para juzgar la verdad de toda doctrina se ha de fundar en sus efectos prácticos.
Romualdo Vaqueriza, amigo de Camilo Cela, no fue pragmático; creía como ya he contado que el bidé era la avanzada de los masones en la vieja civilización hispana. El pobre murió de un incordio anal que pudo quitarse con agua y jabón.
El poeta argentino Rojas Paz sí fue pragmático. Cierto día, en un restaurante, viendo pasar un plato de exquisito olor le preguntó al mozo qué era. “Ossobuco con arroz”, le contestaron. Y el poeta, a quien sólo incomodaba una pequeña cosa, sentenció: “Bueno, tráigalo, pero con otro nombre”.
Apartando estos divertidos ejemplos que he usado más de una vez, debo decir que los muchachos del PIT-CNT han probado su pragmatismo sin duda alguna. Como tienen ciertas diferencias con las normas aprobadas en Diputados para el repoblamiento de la campaña que buscan dar más tierras a Colonización- han propuesto el restablecer un impuesto creado por Pacheco en 1967. Ese tributo, Impuesto a la Producción Mínima Exigible (Improme), fijaba una alícuota creciente en función de la extensión de los predios y su productividad.
¡Si esto no es pragmatismo, el pragmatismo dónde está!
¿Habrá quienes corcoveen porque la histórica central obrera recurre a una medida del gobierno del pugilista impasible? Ciertamente. Pero serán quienes no entenderán jamás que siempre es posible hallar algo bueno, aun entre escombros adónde no se quiere ni mirar.
Ese impuesto, según el PIT-CNT, “puede gravar severamente a los grandes propietarios de tierra, sin excepciones, recaudando alrededor de 300.000.000 de dólares anuales que serían destinados no sólo a Colonización sino también para mejorar las condiciones de vida y trabajo de los futuros colonos”.
Puro pragmatismo.
Como el de esos médicos que, viendo a un recién nacido muy feo, polarizaron el vidrio de la incubadora.
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