Sí o sí: el lunes empiezo a ir al gimnasio
Cuando llegan los días de calor y las personas comienzan a despojarse de la ropa, el espejo les anuncia a muchos la cruel verdad: «¡el invierno hizo estragos conmigo!».
Luego del shock, se toman decisiones. Y a medida que aumenta el calor se vuelven más drásticas. La primera de todas es una de las más conocida: «la dieta». «El lunes comienzo la dieta» se transforma en la frase más escuchada, tanto por hombres como por mujeres. El asunto es que no todas las personas tienen voluntad suficiente para reducir las porciones de comida.
El segundo paso, tiene que ver con el ejercicio: «el lunes empiezo el gimnasio». Entre setiembre y octubre, las salas de musculación, los gimnasios barriales y los clubes deportivos se llenan de socios nuevos. En el caso de los pequeños gimnasios de barrio, la matrícula se incrementa entre un 20% y un 30%. Pero la euforia por hacer deporte se extiende hasta mediados de diciembre. En enero se vacían y luego de turismo se estabilizan.
El verano llegó, llegó…
Este año, el frío se hizo sentir. Eso generó en mucha gente una gran pereza para hacer deporte. Pero finalmente el calor se hizo sentir y los primeros días de setiembre los gimnasios se empezaron a poblar.
«Ya empezaron a llegar las típicas golondrinas, que luego desaparecen», explicó Silvia Idiarte, dueña y profesora del gimnasio Vida Activa en la zona de Punta Carretas, haciendo referencia a las alumnas zafrales. Además, destacó que en tres meses «pretenden milagros». Más de una ha pretendido adelgazar en dos meses 10 o 15 kilos de sobrepeso.
Pero los sueños imposibles y los milagros parecen repetirse en todos los gimnasios. Ricardo, dueño del Palace Gimm, ubicado sobre avenida del Libertador, comentó que en esta época del año los gimnasios son invadidos por «una ola de gente», cuyo principal objetivo es quedar rápidamente en forma. En su opinión, las mujeres son las protagonistas de «la ola».
Entre risas agregó: «Hay algunas que consideran que en tres meses van a quedar altas, rubias y de ojo verdes».
Para Nicolás Castellano, dueño de Viturbio Gym, en Parque Batlle, la lista de anécdotas es interminable. «Se me vienen muchos ejemplos insólitos a la mente», dijo entre divertido y resignado. «Pero por ejemplo hay gente que me viene el primero de diciembre y dice: ‘quiero bajar 10 kilos para las fiestas’. Otras caen y en sólo tres semanas pretenden bajar 20 centímetros de cadera para poder usar el traje de baño tranquilamente o para el casamiento de la nena».
Tirar la chancleta
Al terminar el año y comenzar las vacaciones, el esfuerzo parece desvanecerse entre los asados de verano y las cervecitas en la rambla. «Febrero es el peor mes», detalló Víctor Fonte, propietario del gimnasio mixto The Power Gym. «¡Entre que es el mes más corto y la gente se acuesta tarde porque va al tablado, se vacía!», expresó.
Los nuevos socios dejan de ir al gimnasio y en el peor de los casos engordan lo adelgazado. «Hasta mediados de diciembre el gimnasio permanece lleno; luego de las fiestas decae y ahí es cuando entran a comer», contó Ricardo Lorenzo, de Evolucion Gym, que queda en Luis A. de Herrera y Rivera. «Es como que se matan a dieta, hicieron terrible esfuerzo y en ese momento largan la toalla».
Para él, la falta de motivación y del desgano ante el deporte es un tema «cultural».
Deriva de la falta de «hábitos de ejercicio», que deberían ser inculcados en los niños por sus padres y el propio Estado, a través de políticas específicas. Pero la realidad es que «es más fácil quedarse comiendo bizcochos y tomando Coca-Cola, que salir a hacer ejercicio», concluyó. *
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