Saqueo museístico en la ciudad de Salto
Al asumir la nueva administración del intendente Ramón Fonticiella, constató la falta de muchas antigüedades en los museos locales, y ello motivó que a nivel de la Junta Departamental se conformara una comisión investigadora. A partir de su informe, el plenario de la corporación resolvió derivar los antecedentes a la Justicia. Es importante acotar que el último inventario, realizado años atrás, «se perdió», así como todas las copias existentes.
En concordancia con la propuesta del informe de la comisión investigadora que preside el edil Luis Guarino, la Junta Departamental decidió anoche, con el voto del Frente Amplio y el Partido Nacional, elevar los hechos a la Justicia Penal. El proyecto general contó también con un voto colorado, el de la Lista 115 (Coutinho), sector que posteriormente se abstuvo, como el resto de la bancada del partido, de votar el articulado en particular.
El edil Guarino reseñó lo actuado por la investigadora y afirmó que la administración anterior archivó la investigación al entender que no se pudo probar si hubo desaparición o robo de piezas, porque no había inventario (el que databa del año 1994 no apareció, como tampoco ninguna de las copias que se sabe que había), o se podían hallar dentro de una biblioteca de madera que «por su antigüedad y estado no era posible abrir». Asimismo brindó todos los detalles de lo actuado, incluso los nombres de los funcionarios entrevistados en referencia al tema.
Dejó entrever la posibilidad de que hubieran actuado «algunos vivos organizados» que, sabiendo que no existía un inventario y por lo tanto era difícil probar la falta de piezas, actuaron libremente. Lo que sí se constató que hubo falta de control y de eficiencia en la seguridad para custodiar los bienes de la población de Salto que integran los museos.
Entre las piezas sustraídas, Guarino mencionó un reloj de oro para dama, infinidad de medallas de oro, plata y marfil, la espada del general Córdoba, dos estribos de metal blanco y varios objetos más. En otros casos, las piezas originales fueron cambiadas por baratijas, y algunas de las desapariciones evidencian que no pudieron ser llevadas por una sola persona, porque en algunos casos los objetos se hallaban en vitrinas u otros lugares a los que no puede acceder una persona por sí sola.
Guarino insinuó la posibilidad concreta de que haya habido delito de robo de piezas, aunque reconoció que, por el tiempo transcurrido y otros elementos adversos a la actuación de la Justicia, es difícil que se pueda probar y dar con los autores. El titular de la investigadora puntualizó el hecho de que varias personas que se desempeñaban como funcionarios en los museos tenían llaves, pero nadie se siente responsable. *
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