"Cada cambio da fuerzas para seguir trabajando"

Según Julio Bango, ya se están observando «consecuencias positivas» de diferentes programas del Mides. Por ejemplo, «el hecho de que un niño que no podía aprender a leer y a escribir, y que por lo tanto repetía dos veces primero de escuela, ahora no sólo sabe leer sino que experimentó un cambio en su autoestima y se proyecta como alguien que va a poder estudiar y afirmarse. Eso es por sí toda una consecuencia positiva notoria. Basta con que esto haya pasado en un solo niño para que ya sea un éxito del programa».

Los maestros comunitarios ­destacó­ trabajaron con 25.000 niños, de los cuales el 77% promovió, «es decir que mejoró su aprendizaje. Eso es un resultado bastante concreto y tangible». La meta del programa estaba en el 50%.

«También lo es el cambio en los niveles psicomotores en el estado nutricional de los más chiquitos, de 0 a 3 años. Eso es un resultado de los planes. Un niño que no come es un niño que no puede aprender, pues le falta el desarrollo básico», señaló.

Bango destacó también la implementación en Montevideo de un programa para atender a niños en situación de calle. «De 654 niños que pasaron por ahí, 221 ya no están más en la calle, mientras que 250 más redujeron a la mitad su presencia en la calle y volvieron a la escuela».

«Esos ­dijo­ son logros concretos que se van obteniendo y que nos dan fuerza para seguir trabajando, porque quienes estamos desempeñando tareas en esta área muchas veces tenemos que ver cosas que no nos gustan. Vemos lo peor de una sociedad, pero lograr resultados positivos nos da fuerzas para seguir trabajando en una realidad que es muy compleja». *

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