Crónica de una muerte no anunciada
La madre llegó al Hospital Pereira Rossell el miércoles 10 de octubre, junto a Yamila, de 11 años, y se dirigió a la urgencia aproximadamente a las 10 de la mañana. La chica presentaba fiebre y manchas en la piel. Los padres dicen que no le hicieron los análisis necesarios para descubrir lo que tenía.
Por su parte, las autoridades del nosocomio afirmaron que en ese momento la jovencita no entraba dentro de los «criterios de internación».
¿Criterio o descriterio?
Estos criterios son propios de cada patología. En principio, los síntomas de Yamila parecían los de una enfermedad eruptiva infantil. El padre de la niña dijo ayer a radio Carve que la niña fue atendida por una sola médica y que no le realizaron análisis alguno.
Le dieron el alta y al poco rato, en medio de la calle, sufrió convulsiones y fue internada en el Pereira. A las pocas horas entró en coma, y el domingo siguiente falleció en el Centro de Tratamiento Intensivo (CTI) del centro de salud.
Los padres no entienden cómo los médicos le dieron el alta a su hija, siendo que no se la veía bien. Según ellos, se limitaron a mandarle reposo y una medicación para la erupción.
«En este caso no se podía prever una convulsión. Por la información que tengo, ese día a la niña la trató más de un médico en la urgencia», afirmó a LA REPUBLICA la directora interina del hospital pediátrico, doctora Marina Stoll.
Había menos pacientes que lo normal
Según datos del hospital, ese día los médicos de la urgencia atendieron 189 pacientes. La cifra es inferior a la normal, que suele llegar a los 250 niños. La urgencia funciona normalmente con dos médicos pediatras, cuatro residentes, cinco internos y el médico coordinador.
«La niña tuvo encefalitis, una afección encefálica. Se le hicieron todos los estudios y se le descartaron todos los gérmenes habituales, como el púrpura fulminante y la meningococcemia», dijo la directora.
La médica explicó que, por ese motivo, se mandaron las muestras al exterior, para que sean analizadas lo antes posible. Stoll afirmó que la población «puede quedarse tranquila», porque no existen brotes de ninguna de estas patologías.
Los padres de Yamila aceptaron realizarle una autopsia hospitalaria, con el fin de determinar clínicamente la etiología de la enfermedad.
El hospital inició una investigación administrativa debido a que los Balderramo presentaron una queja en el departamento de usuarios del propio nosocomio. «Siempre hay quejas, mayoritariamente por falta de comunicación entre el equipo técnico y la familia del paciente», indicó la médica al respecto. Los padres dijeron que piensan iniciarle al hospital una demanda por mala praxis. *
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