Está todo fenómeno…
Pero ningún esfuerzo-ayuda-afecto es mucho cuando se trata de enfrentar al peor de los enemigos de todos: la fractura de la comunidad, el aislamiento, marginamiento y discriminación de miles de uruguayos. La autodestrucción de nuestra sociedad por sentimientos-reacciones-actitudes como el «yanomeimportanada», el «quesemuerantodos», o el «ahoravanavermangadehijosdeputa».
Qué hacer… Lo mismo que vamos a hacer este fin de semana. Que está fenómeno. Pero sin olvidarnos que hay –por lo menos– una tercera parte del país que vive en condiciones muy deprimentes y desesperanzadoras. Y cientos de niños y jóvenes que nacen y se crían en un mundo donde sólo la pasta base se les ofrece para «pasar» su fin de semana. Que no tiene festivales, precisamente…
Y no alcanza con pagar los impuestos, ni poner un Ministerio de Desarrollo Social, ni el Plan de Emergencia, que sí son aportes muy importantes. Pero no a la fuerza, a regañadientes. Si no somos capaces de sentir al otro como a un hermano al que hay que ayudar a salir a flote, sin más, porque lo necesita, porque nos necesita, la brecha entre estos dos mundos se seguirá ensanchando.
Tenemos un país bárbaro. Que por nuestra indiferencia o egoísmo, no se nos convierta en un país de bárbaros. *
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