La casita en la playa…
Somos una comunidad a la que le gusta juntarse, compartir, disfrutar. Y eso está muy bueno. En ese sentido, somos bárbaros. Buenos anfitriones, buenos amigos. Nos gusta juntarnos a comer asados, con los del barrio de la niñez, con los del liceo, con los del laburo, con la familia los domingos, con los amigos cercanos los viernes o sábados. Charlando con María Inés Obaldía y su padre, Don José María, dos uruguayazos, próximos invitados de «la sobremesa del domingo» 21, hablábamos justamente de eso, que no necesitamos grandes cosas para ser felices. Salud de nuestros seres queridos, trabajo, y el resto lo hacemos nosotros. No precisamos nada más. Tenemos un país precioso al cual le han salido dos cánceres insaciables y que se retroalimentan: la marginalidad y la pasta base.
Está bien, todos tenemos problemas. Individual y colectivamente. Que el IRPF, que los reclamos de los gremios, que si la reelección, que si los blancos, que si los colorados, y todas las respectivas internas, y lo que dijo el diputado fulano y lo que le constestó mengano y que yo soy el líder y que si Paco esto o lo otro y que el pollo y el repollo y la re…
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