
Pero los duraznenses tuvieron en cuenta otras necesidades de los jóvenes y ofrecieron: “cuidado de equipaje”, “de motos”, “carga de celulares” e incluso “cuidado de celulares”, que desconocemos si incluía la atención telefónica del mismo y secretaría en caso de tener que dejar un mensaje al dueño. Hasta el baño fue un motivo válido para hacer dinero, alquilándose a 5 pesos la entrada.
En las esquinas, muchos jóvenes se juntaron a ver el partido. Algunos almacenes y boliches improvisaron una mesa y sobre ella pusieron la televisión.
Los goles se festejaron como si estuvieran en el estadio. Una vez que finalizó el encuentro entre Uruguay y Bolivia los parciales se dirigieron al parque para disfrutar de otro amor: el rocanrol.
Llegar al parque, por más que no se conozca la ciudad era fácil, simplemente seguir a las masas. Y cuando alguno se perdía era solo cuestión de preguntar a algún locatario.
Un joven, con una damajuana de cinco litros en la mano, le preguntó a una señora si iba bien encaminado hacia el Pilsen. La señora le confirmó que estaba bien orientado, aunque no tardó en decir entre sorprendida y divertida: “Estos chicos se largan como quieren”.
La percepción de los vecinos era de que “las calles de Durazno se hicieron peatonales”, por la cantidad de gente. Y porque ayer y hoy los jóvenes nos sentiremos dueños de una ciudad que desde hace cinco años nos recibe con muy buena onda y sobre todo mucho rock.
Durante todo el trayecto hacia Durazno, la presencia del personal de Policía Caminera fue constante. En total se divisaron más de 7 camionetas, asegurando de esta manera un control en la carretera, para que la fiesta fuera completa. A la vuelta también se montará un dispositivo de seguridad.
Para hoy se estima que el número de personas aumentará con respecto a la primera jornada.
Ayer al mediodía la venta de entradas alcanzaba un número no menor a 65 mil, igual que el año pasado a esa altura del día. *
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