Durazno se inundó, pero de jóvenes
El movimiento que genera el Pilsen Rock comenzó a sentirse desde Montevideo. En Bulevar Artigas, a la altura de la Terminal en Plaza Cuba, el desfile de ómnibus fue continuo. Al mismo tiempo se comenzaban a divisar los autos rumbo a Durazno. Por cierto que el destino de los vehículos era revelado por las banderas que colgaban de las ventanillas de los coches.
Días atrás, pegado en una columna de la Ciudad Vieja, había un cartel que decía: «Bamo al Pilsen Rock. Pocos lugares». Además dejaban un teléfono. No sé si uno de esos camiones por la carretera era el del anuncio, pero perfectamente podía serlo. Porque en la ruta se observaban todo tipos de medios de transporte. Autos que desde hacía tiempo no eran utilizados, o al menos con poco mantenimiento, tal como se podía apreciar en las carrocerías. Durante el recorrido, más de uno debió hacer una parada técnica para enfriar el motor o echar un poco de agua. *
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