Ponerse en el lugar del otro

«Creo que el programa es un pequeño grano de arena, en ese sentido de aprender a ponerse en el lugar del otro. Pienso que aprender a ponerse en el lugar del otro es realmente clave, y es mucho más complejo que lo que a primera vista parece. Quizás un país como el nuestro tiene muy poca cultura de ponerse en el lugar del otro, porque en el fondo acá somos todos muy parecidos, entonces no es nada fácil ese esfuerzo, que es importante porque es inevitable. ¿Por qué es inevitable? Porque nosotros tenemos una característica muy paradójica: para poder ser lo que cada uno quiera o piensa que tiene que ser, es decir desarrollar su ser, necesita de otros. Un niño para vivir necesita de otros, por ejemplo.

Pero el necesitar de otros automáticamente implica un deber ser, es decir que tenés que moldear tu ser. Es el negocio de la convivencia humana: el ser y el deber ser. Necesito del resto de la comunidad para desarrollarme, pero el resto de la comunidad me implica ciertas pautas.

En la historia de la humanidad la dificultad de la convivencia, sea por la religión, por los estados región, por los pozos de petróleo o por lo que sea, en el fondo es por las reglas. El puente se dinamita en un momento y no hay manera de pasarse al lugar del otro. *

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