Depresión: un problema global de salud
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión mayor (es decir el estado de ánimo gravemente deprimido de naturaleza episódica y recurrente en el 75-80% de los casos) es una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial, situándose en cuarto lugar de las diez causas principales de la carga patológica global. La depresión se asocia a un riesgo aumentado de suicidio, que oscila entre el 2 y el 15%, en función de la gravedad de la enfermedad y el tratamiento instaurado. En la actualidad, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres padecen depresión en algún momento de sus vidas y se observa un aumento de la incidencia de esta debilitante enfermedad. Según la OMS, a su actual velocidad de crecimiento, la depresión podría convertirse en la segunda causa más común de problema global en el 2020. La investigación también ha demostrado que la depresión es con frecuencia una enfermedad comórbida asociada con otras condiciones tales como los trastornos de ansiedad así como con enfermedades crónicas que afectan a la calidad de vida. El fallo del tratamiento originado por la falta de cumplimiento por parte del paciente, en parte debido a los efectos adversos de tales medicaciones, constituye uno de los principales motivos del costo de la depresión. También la duración inadecuada de la terapia -es decir pacientes que interrumpen la toma de su medicación demasiado pronto- contribuye a esta carga económica. Por otra parte, los pacientes deprimidos con frecuencia interrumpen el tratamiento demasiado pronto porque se sienten mejor y ello puede desencadenar una recaída de los síntomas de la depresión. El tratamiento antidepresivo ideal reduce tanto los costos directos como los indirectos. Uno de los factores clave de una terapia con éxito, con independencia de su eficacia, es un buen perfil de tolerabilidad que ayude al paciente a seguir tomando la medicación según le han prescrito. Proporcionar a los pacientes un antidepresivo eficaz y de buena tolerabilidad ayuda a mejorar el cumplimiento y con ello se minimiza el riesgo de recaídas y se reduce la carga económica global que representa la depresión. Dentro del XV Congreso de la ECNP, que se está celebrando en Barcelona del 5 al 9 de octubre, se ha presentado un Simposio dedicado a un nuevo medicamento para su tratamiento.
El tratamiento continuado con Cipralex reduce el riesgo de recaídas y proporciona una posterior mejoría de los síntomas de la depresión. En un estudio de tratamiento a largo plazo, de un año de duración, 86 de los 100 pacientes alcanzaron la remisión hasta normalidad. Los estudios clínicos realizados, también han demostrado la eficacia de Cipralex en el tratamiento del trastorno de angustia, además de mejorar sensiblemente los síntomas de ansiedad que con frecuencia acompañan a la depresión.
Cipralex también alivia los síntomas del trastorno de ansiedad social y del trastorno de ansiedad generalizada. Cipralex se ha comparado con venlafaxina, un antidepresivo de doble acción que ha demostrado ofrecer ventajas en términos de eficacia, en comparación con los ISRS actualmente disponibles.
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