Abriendo puertas
Después de analizar la cuestión con esmero, he concluido que el Foro Batllista está dispuesto a abordar una tarea épica, ciclópea, heroica e imprescindible para estos tiempos.
Se trata de abrir puertas para destruir de raíz la discriminación, dando un ejemplo impar de inclusión política.
También he llegado a advertir que semejante empeño no ha sido interpretado a cabalidad. Es que la injusticia suele colocar miguelitos en el piso que transitan quienes no dudan en encarar con patriotismo las complejidades sociales.
¿Punto de arranque? La llegada a este sector del partido que fundó Rivera tamaño papá al que ahora algunos prefieren olvidar, del ecléctico «Movimiento de los planchas», acerca del cual es ocioso añadir cualquier comentario dada su popularidad y el conocimiento que de su filosofía ha ido llegando a la ciudadanía.
Pero las complicaciones o, mejor dicho, las incomprensiones aparecieron cuando a la incorporación de estos chiquilines se sumó el pedido de otros grupos que se sienten igualmente discriminados por la política nacional. Hasta donde he podido informarme, se trata de la Agrupación de Viejos Amigos Desocupados «Rijo, Marchesano y Cía.», la Organización de ex Servidores del Hipotecario, la Red de Mujeres Admiradoras de Marta, la Asociación de Titiriteros «Hierro y López», el Club de Trotadores «Arriba Turco», el Movimiento de Chetos y Bayanos de Rivera y (a título de pedido en suspenso por problemas aún no resueltos de resurrección) la Brigada Pugilística «Yo sé cómo hacerlo y lo puedo volver a hacer».
Es una movida interesante
Yo creo que el Foro, si persiste, no sólo acabará con todo vestigio discriminador en nuestro país sino que se recuperará razonablemente, tampoco la pavada de la extinción electoral sufrida hace casi tres años.
¡Qué importa lo que digan! No gana el que no arriesga. ¿Y quién dice que de ese menjunje no puede salir el sucesor del hombre de las cejas encrespadas? *
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